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Inicia la cirugía en Puente Grande

Este viernes inician los cambios en el núcleo penitenciario de Puente Grande con el propósito de que el Estado recupere el control de estas cárceles, que a decir del Fiscal General Eduardo Almaguer, se entregaron al autogobierno delincuencial en la pasada administración estatal.

El primer relevo se dará en el Reclusorio Preventivo donde hoy será anunciada como nueva directora María del Carmen Cárdenas Ramírez, quien fue directora del Centro de Readaptación Femenil de Puente Grande, en el gobierno del panista Francisco Ramírez Acuña, y en los últimos años se dedicó a asesorar en temas penitenciarios. A su paso por la cárcel femenil, Cárdenas Ramírez enfrentó las quejas de un grupo de presas que trasladó a las cárceles de los Centros Integrales de Justicia Regionales (Ceinjures) de Ciudad Guzmán, Tepatitlán y Puerto Vallarta, para tratar de abatir el hacinamiento que desde entonces presentaba el CRF. El caso terminó con una recomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en el 2003 dirigida a Alfonso Gutiérrez Santillán, entonces Secretario de Seguridad Pública, Prevención y Readaptación Social, donde se pedía regresar a las presas a Puente Grande.

La nueva directora encontrará la Comisaría de Prisión Preventiva de Jalisco (nombre oficial del reclusorio) con la mayor sobrepoblación de las tres cárceles de Puente Grande, donde están presos 7 mil 483 hombres, cuando la cárcel fue construida para albergar a sólo dos mil 292 reos, por lo que su hacinamiento es del 226 por ciento. Desde luego enfrentará, también, un autogobierno que se fortalece cada día más por las extraordinarias ganancias que les da el comercio de productos lícitos e ilícitos, así como el cobro de servicios y privilegios, que también acreditó la Comisión Nacional de Derechos Humanos en su último Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2015 dado a conocer esta semana. Habrá que ver si los que se van, serán llamados para empezar a investigar y deslindar responsabilidades de los que cedieron el control de las penales al autogobierno delincuencial que anunció ayer el Fiscal General.

Lo cierto es que Cárdenas Ramírez no llega a la peor cárcel de Puente Grande, ya que la peor evaluada por la CNDH fue el Centro de Readaptación Social (CERESO) que apareció con alerta roja por la nula gobernabilidad que existe en esta cárcel de sentenciados.

Por ello es que se debe tomar con mucha cautela el 6.9 de calificación que la CNDH puso en 2015 a las cárceles de Jalisco, y que significó una ligera mejora a la obtenida en este mismo diagnóstico en el 2014, y que pone fin a cinco años que, de forma consecutiva, la evaluación iba a la baja, como reflejo de la degradación de las condiciones de vida de los presos y de operación en el núcleo carcelario de Puente Grande. Mientras que en el 2010 tenía una calificación de 8.37, en 2011 bajó a 8, en 2012 a 7.22, en 2013 a 6.75 y en 2014 cayó a 6.67.

De cualquier forma, Puente Grande sigue siendo un polvorín y requiere cirugía mayor. Suerte a María del Carmen.

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