Radar

El narco sale también a campaña

Dos semanas después de sembrar el terror en Ocotlán, donde a plenas nueve de la noche emboscaron en la cabecera municipal a un convoy de siete patrullas de la Gendarmería de la Policía Federal con saldo de 12 muertos, entre ellos 5 policías y cuatro civiles inocentes, el narco volvió a mostrar sus fauces para marcar al 6 de abril como otra fecha más de sus desafíos a la autoridad en Jalisco.

La jornada de violencia tocó ayer a Zacoalco de Torres, en la zona sur, y a San Sebastián del Oeste, en la costa Norte, por lo que el incidente afectó a muchos paseantes en este sitio turístico, sobre todo por el cierre de la carretera que une a Puerto Vallarta con este último municipio, donde ocurrió la emboscada.

A la altura del poblado de Soyatán, ayer los policías agredidos fueron los que integraban un convoy de la Fuerza Única de Jalisco, y desafortunadamente el saldo de bajas podría ser mayor al que sufrió en Ocotlán la Policía Federal. Hasta el cierre de esta edición fuentes militares hablaban de forma extraoficial de más de una decena de policías estatales muertos, todos los que iban en la misión, sin que el gobierno estatal lo confirmara. En Zacoalco de Torres, la víctima fue el jefe policial de ese municipio.

Fuentes de seguridad del gobierno estatal atribuyen estos dos nuevos episodios violentos al Cártel Jalisco Nueva Generación, al que atribuyeron en su momento  los narcobloqueos de agosto de 2012 en la Zona Metropolitana de Guadalajara, la agresión de hace dos semanas a los elementos de la Gendarmería en Ocotlán, y al atentado que sufrió el comisionado de seguridad, Alejandro Solorio, la semana pasada en Zapopan.

La emboscada, aseguran, habría sido en respuesta a la detención en el fin de semana de 15 presuntos miembros de este grupo delictivo que participaron en la ofensiva contra Solorio. Su hipótesis es que el ataque al jefe policial de Zacoalco forma parte también de la venganza del CJNG a las bajas y las detenciones que la FUJ les ha provocado desde que se intensificó la búsqueda de los líderes de este cartel en los últimos días en Puerto Vallarta, y en la zona Sur, y Valles, de Jalisco.

Además de la agresión y la profunda tristeza y dolor que sufren ya las familias de los policías caídos, a los que enviamos desde aquí nuestro más sentido pésame, la preocupación del gobierno estatal es lo que pasará con los detenidos, que fueron puestos a disposición de la Procuraduría General de la República, donde si no cumplen con los plazos de ley para presentarlos ante el juez, podrían recobrar su libertad e intentar nuevas agresiones.

El narco, pues, salió también de campaña y opacó el arranque de los candidatos de los distintos partidos políticos. Esto obliga a todos los contendientes y a las autoridades a cerrar filas para bloquear el paso a cualquier aspirante que tenga el más mínimo indicio de responder a los designios de la delincuencia organizada. Como diría Aute, nos va la vida en ello.

 

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com