Radar

Las misiones de Raúl Juárez Valencia

La primera de ellas es atender la gerencia estatal de la empresa paraestatal sectorizada a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) que se encarga del programa de abasto social de leche del gobierno federal y que se le conoce como Liconsa.

Ahí llegó hace una semana a sustituir al oaxaqueño Juan José Osante Pacheco, quien fue el primero de los funcionarios federales en llegar a Jalisco, en sustitución del panista Eduardo Cárdenas Jiménez, quien encabezó casi una década esa dependencia por la influencia de su hermano el ex gobernador Alberto Cárdenas, ahora regidor tapatío.

Pese a no ser una delegación como tal, al nombramiento de Juárez Valencia el viernes pasado acudió el que fue su mentor político, el ex gobernador Carlos Rivera Aceves, el senador Jesús Casillas, el subsecretario de Gobierno, Roberto El Chino López, así como alcaldes y diputados priistas que eran parte de un contingente de casi 200 personas. Ningún otro delegado operó un aterrizaje que recordara tanto los tiempos del partidazo.

La mejor época en la escena política local de Juárez Valencia fue en la década de los 90 cuando fue dirigente del PRI estatal, diputado federal y senador. Como dirigente priista vivió aquel malogrado intento de la refundación priista y fuertes enfrentamientos con la iglesia católica local, al acusar que los curas hacían política desde el púlpito a favor del PAN.

Por los contactos que hizo como diputado federal con la clase política priista mexiquense, Juárez Valencia prácticamente vivió en el Estado de México la primera década del siglo. Tal vez sea el aún priista jalisciense que más conoce cómo opera la poderosísima clase política del EdoMex. Otros que lo conocieron de cerca fueron los ahora pemecistas Enrique Ibarra Pedroza y Alberto Uribe.

Las tareas partidistas que tuvo en aquella entidad durante el sexenio como gobernador de Enrique Peña Nieto, lo hizo estrechar relaciones con el ahora presidente, al que se lo presentó otro jalisciense antes de que se le nombrara candidato del PRI a la gubernatura mexiquense: Gabriel O’Shea Cuevas, hoy encargado federal del programa Oportunidades.

Con estos antecedentes, seguramente la oposición estará muy atenta de la forma que se relacione con el sector lechero de la entidad y con el padrón de más de 300 mil beneficiarios que Liconsa tiene en toda la entidad y que acuden a diario a más de 400 puntos de venta donde se distribuyen más de 200 mil litros de leche cada 24 horas.

Pero en el gobierno federal además de encomendarle que Liconsa funcione bien, también esperan de él desempeñarse como una especie de visor del escenario político jalisciense que les advierta de riesgos y amenazas. E incluso su mediación cuando sea necesario.

Aún así hay muchos en el PRI que siguen pensando que Peña Nieto casi se olvidó de Juárez Valencia. Y que Liconsa es un muy modesto premio de consolación. Veremos.

twitter: @jbarrera4