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Una mentada su apuesta a la desmemoria


Desde la descarada jornada del 24 de octubre, que quedó ya como el día del festín de la impunidad y la complicidad de la LX Legislatura, supimos que la mayoría de los diputados se aferrarían a su canonjía mensual de casi 93 mil pesos.

Su lógica pareció ser: “Vapuleados como estamos ya por el intercambio de anulaciones de juicios políticos y cuentas públicas entre los partidos, así como por el escándalo de los #diputampones que se desató por el desvío de los recursos de las casas de enlace, ya que digan lo que digan, porque 93 mil pesos más en la bolsa bien valen la pena”.

De cualquier forma, con lo de ayer, la LX Legislatura se pudrió por partida doble en los dos últimos jueves de octubre de 2013, y amanecen hundidos en el desprestigio justo al cumplir apenas un año como diputados. Con sus propósitos de cambio hechos hilachas y sepultados en la tumba de la demagogia.

Les valió un carajo la irritación social por los abusos del poder y su clase política, por lo que, insisto, los integrantes de la LX Legislatura ratificaron su estrechez de miras, su mediocridad y su voracidad. Perdieron así la oportunidad histórica de romper con la historia de corrupción e impunidad que suma con ellos cuatro legislaturas. Reitero, no fueron la generación de la mística, los principios, el talento, el coraje y ni la de la creatividad para hacerlo.

Su apuesta fue por el cinismo estimulados por la apatía que hemos mostrado como comunidad a sus múltiples y documentadas jornadas de pillerías que los unen como partidos políticos en una sola causa, dando la espalda a los ciudadanos que en teoría representan.

Mal los diputados priistas que ignoraron a su líder estatal, Hugo Contreras, de rechazar esa partida insostenible, y de ignorar también a su coordinador parlamentario, Miguel Castro, que ayer fue el único del PRI que votó en contra de ese ofensivo sobresueldo, al que renunció desde el principio de la Legislatura. Flaco favor el que hicieron a su partido a menos de un año de su regreso al poder en Jalisco, y flaco favor también a su gobernador Jorge Aristóteles Sandoval y a su discurso de acabar con los abusos.

Peor los diputados del PAN, su coordinador Gildardo Guerrero, y su dirigente estatal Miguel Ángel Monraz, quienes ni siquiera se plantearon la posibilidad de dejar de estirar la mano mensualmente por sus 93 mil pesotes.

Bien los diputados del Partido Movimiento Ciudadano, y su coordinador Clemente Castañeda, que votaron por la desaparición de la partida, contrastándose por fin de los partidos políticos tradicionales.

En el PRD, también desde el principio Celia Fausto dejó en fuera de lugar a su coordinador Enrique Velázquez, quien ayer defendió la partida de la ignominia, a la que Celia renunció desde el principio de la Legislatura.

La única forma de cobrar esta verdadera mentada de madre de los diputados y diputadas que votaron por cobrar los recursos de los que nunca rindieron debidamente cuentas, es que pierdan su apuesta a la desmemoria. Por eso guarde bien su Indicador de #diputampones que le entregamos en la edición de ayer y téngalo a la mano en el 2015.