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La mala política tendrá que ir por "#LadyRegidora"

Lo hace con todo el pesar del mundo porque se trata de uno de sus cuadros mejor acabados, pero hay casos, como este, en los que no les queda de otra que sacrificar a quien puso en riesgo sus más cuidados, patrimoniales, prepotentes y corruptos procedimientos.

El craso error de la regidora priista de Guadalajara, Elisa Ayón Hernández, de enojarse y maltratar con un encendido y florido regaño a sus incondicionales de la Dirección de Panteones, en la era de las tecnologías de la información que todo registran, no le dejan escapatoria y su salida del cabildo es cuestión de horas.

Como pasa en las mafias que desechan al capo que deja el bajo perfil y se exhibe de más hasta representar una amenaza para la organización criminal, ahora la clase política que gusta de los acuerdos en lo oscurito se encargará de sacrificar a una de sus discípulas más aventajadas.

La grabación del viernes y las que se conocieron ayer donde maltrata por igual a servidores públicos que controlan a tianguistas, la exhiben como toda una maestra en considerar la administración pública como su patrimonio y su negocio. Demuestra también que aprendió muy bien aquello de servirse del puesto y no sólo tolerar la corrupción sino promoverla al invitar a los trabajadores de panteones a “agarrar” pero repartir. Deja claro además que aprendió de sus padrinos políticos las claves del ejercicio del poder, cuando advierte que ella está dispuesta a dirimir las diferencias “a huevazos, a balazos” o como le indiquen.

Todas estas virtudes, altamente valoradas por nuestra clase política, en este caso particular por los que dominan las decisiones en el PRI, le habían sido premiadas por el tricolor haciéndola diputada local y permitiéndole cobrar como maestra y directora de escuelas en Guadalajara y Puerto Vallarta, sin acudir a esos centros educativos. Hasta hace unas semanas se le obligó a pedir licencia a esas plazas si continuaba como regidora, y así también se le premió con la dirigencia del sector popular del PRI, que no de buena forma le entregó a Jesús Casillas este año.

Hoy, sin embargo, la mala política a la que tanto sirvió la expulsa del paraíso, para preservar la trama corrupta y el ecosistema de canonjías e impunidades, que sus maldiciones y reclamos desnudaron peligrosamente. Por eso a ella la mandan al panteón político antes que tengan que sepultar su trama de complicidades.

Si le pone alto precio a su salida o desafía al mecanismo de defensa, ya está ahí la investigación que inició la Fiscalía por extorsión.

El viernes pasado escribí aquí que es momento que desde la sociedad civil se premie todo lo que la mala política castiga. Obviamente a Elisa no se le castiga por estorbar ni por querer limpiar la política en Jalisco, sino por mostrarnos desde su desfachatez la lógica de la componenda y ponerla en riesgo. 

twitter: @jbarrera4   

 jaime.barrera@milenio.com