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Del luto electoral al luto por Galván en el PRI

Tiempos de fuertes sacudidas los que vive la clase política priista.

No terminaban de procesar los malos resultados en la elección del domingo 7 de junio cuando sobrevino una tragedia mayor el viernes pasado a plena luz del día a unos metros de una de las avenidas más transitadas de la ciudad:  el asesinato de Javier Galván Guerrero, quien se desempeñaba como delegado del ISSSTE y fue uno de los líderes, junto con Javier Guízar (actual delgado de SAGARPA) del grupo priista que hizo posible el regreso del PRI al poder en Jalisco.

El equipo de “Los Javieres” (como se le conoce a este grupo de liderazgos del interior del estado, que luego de ser dirigentes partidistas y alcaldes muy jóvenes de sus municipios tomaron el control del Comité Directivo Estatal priista), fue determinante para el logro de la candidatura a la alcaldía de Guadalajara, de Jorge Aristóteles Sandoval en 2009, que tres años después le abrió el camino a la gubernatura del estado.

Paradójicamente fue en aquel año de 2009, en pleno proceso electoral, cuando Guízar y Galván pierden la dirigencia estatal priista por desencuentros con poderosos sectores de la vieja guardia tricolor por la integración de las planillas. En Zapopan, por ejemplo, en aquel momento no pudieron meter de síndico al abogado Antonio Molina, quien murió asesinado en abril pasado en Zacatecas. Pero el apoyo dado a Aristóteles, se les retribuye en 2013 con las principales delegaciones federales.

Pero el homicidio de Galván no fue sólo un fuerte golpe para el priismo por toda esta trayectoria, sino un episodio que puso de nuevo a Jalisco en la escena nacional por el tema de los asesinatos a funcionarios públicos. Sumado el policía municipal de ayer, son 34 en lo que va del año, entre servidores municipales, estatales y federales.

Además de la línea de investigación  adelantada por el gobierno estatal que gira en torno a la disputa de una casa en esta ciudad que pasó a la Procuraduría General de la República, el no esclarecimiento de la muerte de políticos de la región del Distrito 18, cuna política de Galván, como la del alcalde de Ayutla, Manuel Gómez, en agosto pasado, y del diputado federal Gabriel Gómez Michel, a quien bajaron de su camioneta en pleno Periférico un mes después y apareció muerto en los límites de Zacatecas con Jalisco, obligan a la autoridad a informar si existe o no relación entre estos casos, cuyos municipios colindan con el municipio de Villa Purificación, lugar en el que se han decomisado fincas de líder del CJNG luego del derribo de un helicóptero del Ejército Mexicano el pasado 1 de mayo.

Lo único cierto a estas alturas es que sólo rompiendo con la impunidad en la que permanecen estas agresiones a miembros de la clase política, se podrá abrir la posibilidad de detener esta tendencia y estela de muerte que distingue a Jalisco no sólo en México sino más allá de sus fronteras.

 

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