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El legado de Gabo a los tapatíos

Aunque por motivos de salud dejó de venir a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara desde el 2008, Gabriel García Márquez, el periodista y premio Nobel de Literatura quien murió ayer a los 87 años de edad, fue uno de los grandes aliados de este evento cultural que año con año organiza la Universidad de Guadalajara.

El autor de Cien Años de Soledad era un visitante asiduo a la capital jalisciense los días de la FIL, y además de su enorme legado literario, Gabo nos heredó a los tapatíos sus aportaciones para la Cátedra Julio Cortazar, que junto con el ya también extinto Carlos Fuentes, crearon junto con la Universidad de Guadalajara para impulsar el trabajo literario de jóvenes escritores.

El escritor colombiano, considerado el mayor exponente del realismo mágico y quien colocó en la literatura mundial las realidades latinoamericanas en el siglo XX, tiene un lugar especial en el gremio periodístico, del que formó parte en sus inicios como escritor en el periódico colombiano El Espectador, del que fue corresponsal en Europa, así como colaborador de una agencia de noticias cubana.

García Márquez fue siempre un comprometido con el periodismo, oficio que consideraba el mejor del mundo, y prueba de ello fue la creación en 1995, en Cartagena, Colombia, de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, por cuyos seminarios y talleres hemos pasado muchos periodistas de América Latina para analizar y reflexionar sobre nuestro quehacer profesional.

Así lo despidió ayer en la página de la FNPI, Jaime Abello Banfi, director general de la Fundación auspiciada por el también autor de El Coronel no tiene quien le escriba.

“Nuestro querido Gabriel García Márquez se ha ido físicamente, pero permanecerá vivo entre nosotros a través de sus ideas, sus textos, su memoria en millones de personas que lo amamos en todo el mundo y el legado representado en el trabajo de sus fundaciones y escuelas de periodismo y cine. En su fundación en Cartagena, la FNPI, nos sentimos orgullosos de haber disfrutado la guía, acompañamiento y amistad del Gabo periodista y educador, comprometido a fondo con el periodismo como una pasión de toda la vida y como una forma de ejercer ciudadanía activa. (…) Gracias, Gabo. Gracias, maestro de maestros. Cumpliremos tu mandato; seguiremos adelante con tus talleres, tu Premio, trabajando de muchas formas por una nueva y creativa época para el mejor oficio del mundo”.

De sus frases sobre el “mejor oficio” me quedó con dos: aquella de que “la ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón”, y la que sugiere que “en la carrera en que andan los periodistas debe haber un minuto de silencio para reflexionar sobre la enorme responsabilidad que tienen”.

Se le extrañará al gran Gabo, que de seguro ya anda por Macondo.  

twitter: @jbarrera4

jaime.barrera@milenio.com