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La inquietante ruta del Papa Francisco

Como líder de una de las principales religiones del mundo, y más cuando se visita un país que es el segundo en el número de católicos del Continente Americano y del Mundo, el Papa Francisco llega hoy a México con el propósito central de mantener y ganar más feligreses, y proyectar desde aquí a todo el planeta el fortalecimiento de la fe en su doctrina en una sociedad cada vez más compleja.

Pero sin duda, además de su anunciado mensaje de misericordia, también es de esperarse que Jorge Mario Bergoglio, con todo el conocimiento que tiene de la realidad Latinoamericana, profundice lo que concibe como "el pedacito de guerra" que vive México, y en la construcción de esa narrativa lance mensajes críticos, siempre guardando las formas, a la clase política y gubernamental por los problemas de pobreza, inseguridad, corrupción e impunidad que aquejan a nuestra nación.

La ruta elegida nos permite suponer los mensajes y los símbolos que empleará en cada una de sus paradas. Habrá que estar muy atentos por ello a lo que haga y lo que diga en cada una de las ciudades que visite.

En la Ciudad de México, donde inicia hoy su gira y permanecerá todo el fin de semana, el Papa visita la delegación Gustavo A. Madero, donde está la Basílica de Guadalupe, y la Cuauhtémoc, donde está la Catedral Metropolitana, dos de las que presentan más pobreza y el mayor número de homicidios del ex DF. Aquí sin duda hablará de esas problemáticas, como del narcotráfico lo podría hacer en Michoacán, donde desde el Vaticano acuñó el concepto de la "mexicanización" de las mafias, cuando expresó que en su natal Argentina debían estar pendientes de que los capos no se empoderaran tanto como aquí.

En Chiapas tendrá el mejor escenario para retomar el tema de la marginación de los pueblos indígenas. Pero también podría aprovechar para enviar desde el sur mexicano un extrañamiento a la jerarquía eclesiástica mexicana por su cercanía al poder político y económico, para respaldar el cambio que busca por una iglesia más austera, más cercana a su grey, y autocrítica por los escándalos que la han desprestigiado como de los de la pederastia clerical, la corrupción financiera y las disputas de poder en la curia romana. Su símbolo podría ser una visita a la tumba del obispo Samuel Ruiz, exponente siempre de la Teología de la Liberación.

En Ciudad Juárez, Chihuahua, Bergoglio podría abordar el fenómeno migratorio y del respeto a los derechos humanos.

En la ruta papal aparece también el Estado de México, cuna política del grupo que respaldó la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto. Habrá que ver si allí aborda el tema de la corrupción y la impunidad como origen del alejamiento y la crisis de confianza entre gobierno y ciudadanos.

Finalmente habrá que ver si el Estado Mexicano hace o no algo para que prevalezca el carácter laico y no cede a la papalotría que desatará el carismático líder religioso argentino, en su peregrinar de una semana por territorio mexicano.

twitter: @jbarrera4
jaime.barrera@milenio.com