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Autodefensas otra vez

El virtual estado de sitio en el que aseguran vivir permanentemente las comunidades wixáricas en tres asentamientos de la zona de Huajimic, por el acoso de los ganaderos y agroproductores nayaritas, reabrirá nuevamente el debate de la conveniencia o no de los grupos de autodefensa en la entidad.

En nuestra edición de ayer, mi compañero Agustín del Castillo, quien viajó el fin de semana pasado a la Zona Huichola para revisar entre otros temas de la agenda de esta comunidad indígena, lo referente al añejo conflicto de restitución de tierras, narra el clima enrarecido por la tensión constante entre wixaritaris y los ganaderos de Nayarit, que encontró en este punto de la Sierra Madre Occidental.

Como lo recordó en su entrega de ayer, a Agustín le tocó vivir y padecer muy de cerca esta atmósfera de hostilidades desde septiembre pasado, cuando acudió a cubrir la primera entrega a los indígenas de la tierra ocupada por los ganaderos desde principios del siglo pasado, según mandato de la justicia agraria.

Enojados por esta orden judicial a favor de la comunidad indígena, los posesionarios nayaritas bloquearon el camino rural para impedir la salida del personal del Tribunal Unitario Agrario #56 y de los reporteros que cubrieron esa primera restitución. La retención duró casi seis horas, sin que la policía municipal de La Yesca, ni la policía estatal de Nayarit, presentes en el lugar, movieran un dedo para abrir el paso, sino hasta que llegó el Fiscal nayarita.

Lo peor de todo es que de aquella fecha a hoy, la indiferencia del gobierno federal y del gobierno de Jalisco, y la muy interesada y parcial postura del gobierno de Nayarit a favor de los ganaderos que se resisten a entregar las tierras que desde las épocas virreinales del Siglo XVIII pertenecen a los antepasados de los huicholes, ha hecho crecer el problema.

A decir de los líderes indígenas, el propio fiscal nayarita ha aconsejado al grupo más radical de los ganaderos sembrarles amapola a los huicholes en sus predios, para poder detenerlos y acusarlos de estar coludidos con el narcotráfico.

Ante esta situación, los comuneros de San Sebastián Teponahuaxtlán, comunidad ubicada en los límites de Nayarit y Jalisco, están decididos a armarse “con todo, con machetes, con hachas, con lo que sea”, para defenderse de las agresiones, en lo que llamarán por decisión de asamblea la “Autodefensa Wixárica”.

Otro de los motivos de esta decisión, es la poca respuesta que recibieron cuando plantearon esta situación ante la Fiscalía estatal en la gestión de Luis Carlos Nájera, y les dijeron que no había dinero para poner una base policial en esa zona. Esto obliga a que el gobierno de Jalisco ponga atención a lo que sucede en esta región, donde están a punto de llenar sus vacíos de seguridad con grupos de autodefensa, como en 2013 lo quisieron hacer ejidatarios de Jilotlán, ante la desbordada violencia de Michoacán. Justamente por lo ocurrido con este fenómeno en Michoacán, es claro que los grupos de autodefensa representan un claro riesgo que podría desatar conflictos de violencia mayor en aquella alejada zona, que todos lamentaríamos. Urge que se les atienda.

jaime.barrera@milenio.com

twitter: @jbarrera4