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¿Qué hacemos con las Villas Panamericanas?

Anoche en Periodismo En Plural, en el Canal 4 de Televisa Guadalajara, expuse que el caso de las Villas Panamericanas es uno de los episodios que mayores desencuentros nos causó como comunidad.

Que fue una oportunidad perdida para impulsar un nuevo modelo de ciudad como se planteó cuando se ganó la sede de la justa continental. Que lejos de emular buenas prácticas como la de Londres, donde se aprovecharon los Juegos Olímpicos para edificar el albergue para los atletas en una zona que había sido un basurero y se activó así una zona deprimida de la ciudad, aquí optamos por llevar los dormitorios para los deportistas a presionar el Bosque de La Primavera y a la zona de la más alta infiltración de agua al subsuelo, con lo que se atentó con la recarga de nuestros mantos acuíferos.

Una mezcla de intereses económicos, corrupción, falta de talento político y gestión gubernamental convirtieron en un verdadero calvario hacer realidad la Villa Panamericana, que hoy está convertida en un elefante blanco, y cuya sede primero se pensó en el Parque Morelos, luego en la Barranca, después en La Primavera y finalmente en El Bajío, con todo el despilfarro de recursos públicos que eso implicó.

Por ello fue también la penitencia de una clase política que nunca llegó a acuerdos ni supo defender los intereses de Jalisco ante grupos fácticos que controlan a la Organización Deportiva Panamericana y que decidieron a su antojo aspectos claves en la organización de los Juegos. 

Todo esto viene a cuento ahora que un actor clave en este caso decidió dejar el bajo perfil, romper el silencio e incluso abrir las puertas para hacer visitas guiadas y difundir su versión del asunto. Se trata de Francisco Cornejo, dueño de Grupo Corey, empresa constructora del complejo panamericano en el que se invirtieron recursos de Pensiones del Estado, del Instituto Promotor de Vivienda (IPROVIPE, dedicado a edificar vivienda popular) y según algunas auditorías, también recursos de otras dependencias que nada tenían que ver con la materia.

El caso de las Villas Panamericanas polariza. Hay desde los que plantean la demolición de ese complejo de edificios que desde su construcción violaron el Plan Parcial ZPN-9/15 El Bajío Norte, al superar las densidades de poblaciones ahí permitidas. Ese hecho, fue clave para que el Tribunal Administrativo del Estado parara la obra en diciembre de 2009 y en mayo de 2011 a cuatro meses de que iniciaran los Juegos.

Los detractores de las Villas, entre los que figuró hasta el último día de su gestión en septiembre de 2012, el entonces alcalde de Zapopan, Héctor Vielma, sostienen que sólo derribándolas se puede terminar con la amenaza de que la zona se urbanice y se pierda para mantener nuestros ecosistemas. 

Ayer el gobernador Jorge Aristóteles descartó la demolición y señaló que se buscará una alternativa compatible con la protección ambiental y para garantizar la recuperación de la inversión pública.

Habrá que ver cuál es la propuesta de los constructores ahora que han decidido exponerse.

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jaime.barrera@milenio.com