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Un grito de auxilio de la Contraloría

La crisis de fiscalización de los recursos públicos que se padece en Jalisco, y que inició su degradación hace más de una década cuando la clase política cooptó la Auditoría Superior del Estado (ASEJ), y luego, sus liderazgos quedaron atrapados en esa misma trama corrupta que promovieron, terminó por anular también el trabajo de la Contraloría estatal y las Contralorías municipales.

El pobre desempeño de estas dependencias se expresa en al menos dos dimensiones: por un lado en los nulos resultados en el combate de los excesos y desvíos en el manejo de los recursos públicos de funcionarios pasados y presentes; y por otro lado, la lentitud y también los magros logros de los contados escándalos de corrupción que consiguen denunciar ante la Fiscalía General del Estado.

Desde luego habría que decir, que los Agentes del Ministerio Público de la Fiscalía a cuyos escritorios llegan estas sufridas investigaciones de la Contraloría, tampoco escapan a esta especie de adormecimiento, de anquilosamiento, en el que se encuentra todo el andamiaje diseñado en teoría para castigar a los servidores públicos corruptos, y el delito en general.

Toda esta inmovilidad contra la cultura de la ilegalidad fue lo que apagó la enjundia inicial del primer contralor en el actual sexenio, Juan José Bañuelos Guardado, quien optó mejor por un silencioso retiro, para dejar su lugar hace dos meses a Teresa Brito Serrano.

En este reino de complicidades, poco es lo que ha podido hacer la nueva contralora, más allá de iniciar una auditoría al Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (Ipejal), que aceleró el hecho de que se anunciara una revisión externa ordenada desde el Ayuntamiento naranja de Guadalajara.

Ninguna novedad relevante de las 12 denuncias penales que presentó su antecesor en la Fiscalía contra ex funcionarios de la pasada administración. Ninguna denuncia nueva por investigaciones en proceso que se hayan concluido. Sólo el reporte de que han cerrado 77 de 244 procesos abiertos a dependencias y organismos descentralizados, porque pocos atienden los requerimientos de la Contraloría. Hasta 10 recordatorios le deben hacer a los ex funcionarios y funcionarios implicados en gastos dudosos para que solventen las observaciones, lamenta la contralora en un balance hecho en MILENIO RADIO esta semana, y del que le dimos cuenta en nuestra edición de ayer.

No cabe duda pues que la nueva Contralora se topó ya con la fiscalización a modo de la que todos disfrutan, sin importar que sea la fuente de la impunidad y la corrupción que son el segundo mayor fastidio de los jaliscienses, sólo por debajo de la inseguridad.

Tal vez por eso la Contralora clama la ayuda de su jefe el Gobernador para hacer “un programa de trabajo”, que se lo tomen en serio. Ojalá se atienda este grito de auxilio.

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jaime.barrera@milenio.com