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La gobernanza de Héctor Robles

De la ciclovía de Santa Margarita inaugurada ayer en Zapopan se puede decir que costó ocho millones más de lo inicialmente presupuestado, que su construcción tardó ocho meses más de lo que se dijo al arranque de la obra, que no se entregó del todo completa, ya que entre otras cosas faltan los semáforos, y que no dejó a todos contentos.

Sin duda un saldo negativo para medir y evaluar la eficacia en la ejecución de la obra pública, y en consecuencia, en la aplicación de los recursos públicos.

Pero lo que tampoco se puede dejar de reconocer es que el gobierno que encabeza el alcalde Héctor Robles apostó en esta obra por un nuevo modelo de movilidad y un cambio de visión con el propósito de darle más importancia a los peatones que a los vehículos.

En el camino, se perdió el 30 por ciento del proyecto original y mucho desgaste del gobierno zapopano con los vecinos directamente afectados por la ciclovía, pero también toda una serie de lecciones para la socialización de las obras en ejercicios de gobierno que aspiran a dejar hábitos autoritarios e instalar procesos más  abiertos y democráticos. 

-¿Qué aprendizajes quedan alcalde?-, le pregunté ayer en MILENIO RADIO.

“La primera que puedo decir es cómo construir una ciudad, y sobre todo cambiar la manera como la hemos concebido, como hemos venido actuando, pues siempre implicará encontrar los mejores consensos. Nosotros como municipio siempre hemos reconocido que después de Santa Margarita, tiene que hacerse distinta cualquier socialización de proyectos que modifiquen el estatus de cualquier zona de la ciudad. Otra, que nunca más una obra vial en Zapopan pueda dejar fuera el tema de las banquetas, las bicicletas y la accesibilidad preferencial. El tercero es que en un espacio como Guadalajara tenemos que tener oídos abiertos, escuchar todas las voces y ser muy tolerantes”.

-¿Pero qué se puede hacer para que en esta nueva relación entre gobernantes y gobernados, la nueva gobernanza como le llaman los especialistas, no se pague un costo tan alto, de tiempo y costo?- le cuestioné.

“Nunca trazar un proyecto desde un escritorio sin conocer la dinámica profunda que ocurre en una comunidad, en un barrio, donde hay personas que tienen 40 o 50 años conviviendo con un entorno, sin escuchar estas voces al margen de que en la teoría, o lo que hemos visto en las grandes ciudades en este tipo de intervenciones. Siempre nuestras realidades te van a golpear en la cara si no las consultas. Lo segundo es que estos temas de movilidad si bien los empujan mediáticamente distintos grupos de ciudadanos, aún no están arraigados en el 60 o 70 por ciento de la población, en nuestra ciudad se sigue defendiendo a capa y espada al automóvil”, apuntó.

-¿Y esto da o quita votos, alcalde?-

“No creo que en el corto plazo, 4 o 5 meses, se reconozca esto, pero el número de ciclistas ha crecido en 300 por ciento y de eso me siento feliz, contento y orgulloso, y sé que en 5 o 10 años se reconocerá”, concluyó.

jaime.barrera@milenio.com

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