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La otra amenaza inevitable e impredecible

La tragedia del gasolinazo dejó claro que el gobierno no tomó las decisiones correctas y oportunas para aprovechar la riqueza petrolera del País, y por lo contrario acabó con la “gallina de los huevos de oro” (Peña dixit) por años de dispendios y corrupción de autoridades, directivos y sindicato, que lejos de castigarse y resolverse, degeneró en complicidades con la delincuencia organizada que hoy tienen a la ordeña de ductos de Pemex en el delito más rentable.

Esta omisión ha hecho crecer otros de los grandes lastres que tiene al País en vilo: la inseguridad provocada por los cárteles de la droga, que hoy han multiplicado su poder corruptor con las enormes ganancias que les da la venta de hidrocarburos robados. Su último desafío a la población y al Estado Mexicano ocurrió en los últimos dos días en Playa del Carmen y Cancún, Quintana Roo.

Las hostilidades cumplidas de Donald Trump aún sin llegar a la Casa Blanca contra México, obligan a autoridades federales a rectificar el trato que se le ha dado, pero también a los gobiernos estatales y municipales a diseñar estrategias que atenúen las consecuencias de su proteccionismo comercial y de sus acciones racistas y xenofóbicas.

En la medida que se acierte en las negociaciones con el futuro presidente de Estados Unidos se podrá amortiguar esta amenaza externa, para que no venga a empeorar el enojo social por los pobres resultados alcanzados en las políticas públicas para dinamizar la economía, sanear las finanzas públicas, y para cumplir con la obligación de brindar seguridad a los ciudadanos.

Ante este panorama, sería catastrófico e incluso negligente no tomar las medidas de prevención y hacer las inversiones necesarias para disminuir lo máximo posible los efectos de un eventual siniestro natural en el País, y particularmente en Jalisco, ubicado junto con los estados del noroeste y sureste de México en la zona de mayor actividad sísmica del territorio nacional.

Más aún cuando durante 2016 se registró en el Área Metropolitana de Guadalajara el mayor número de movimientos telúricos desde 1912, es decir, hace más de un siglo, según nos lo reveló ayer el reportaje de mi compañero Celso Mariño, quien en la edición de hoy continúa con el tema con la nada alentadora noticia de que el Atlas de Riesgos con el que contamos en Jalisco, no incluye el área donde se ha presentado un enjambre sísmico, que se concentra en comunidades del norte de Zapopan como Nuevo México, Tesistán, Copalita y Valle de Molinos.

Estos datos dejan claro que es momento de empezar a hablar de esta amenaza impredecible e inevitable, que nos permita como comunidad estar en las mejores condiciones para enfrentar una emergencia así, y reducir al máximo sus moderados o grandes efectos, y agraven lo menos posible nuestras ya existentes calamidades.

jaime.barrera@milenio.com

twitter: @jbarrera4