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La finca Waterloo de Godoy

Hace más de tres meses, el lunes 26 de agosto, MILENIO JALISCO llamó la atención antes que nadie de la edificación fast-track de la nueva sede la Auditoría Superior del Estado de Jalisco, al destacar el tema como la noticia principal del día.

Lo hicimos así por sus faraónicas dimensiones y por la falta de rendición de cuentas de su cuestionado y aún titular, Alonso Godoy Pelayo, para explicar por qué era necesario un edificio de esas características, cuando sus actuales oficinas son considerablemente de menor tamaño.

Ese mismo día, los diputados reaccionaron y en voz del presidente de la Comisión de Vigilancia, Juan Manuel Alatorre Franco, anunciaron que llamarían a comparecer a Godoy Pelayo.

La primera respuesta del titular de la ASEJ dejó claro su autoritarismo y patrimonialista sentido del ejercicio de la función pública: acelerar los trabajos día y noche en el edificio y urgir a proveedores que hasta en doble fila entregaban materiales en la transitada avenida Niños Héroes.

La segunda respuesta ratificó el monopolio de poder del que goza: ignorar olímpicamente a los diputados, al mandarles decir vía Alatorre Franco, que no acudiría al Congreso. Más adelante, el propio Alatorre Franco diría que no podía auditar el gasto de la ASEJ por falta de recursos y facultades. Mentira u omisión que incluso podría traerle consecuencias penales futuras.

La semana pasada un grupo de ciudadanos y organismos de la sociedad civil pidieron a los diputados cumplir con la ley y sus obligaciones y llamar a cuentas a Godoy. Parece que buscarán atender la petición.

Ayer de forma unánime aprobaron la propuesta del diputado panista Guillermo Martínez Mora de que el #gentlemanauditor acuda a comparecer al Pleno del Congreso.

En su iniciativa, Martínez lamenta que Jalisco esté en el lugar 25 de 32 en materia de fiscalización y lo atribuye, en parte, a los escándalos por recibir pagos extras y a la ilegitimidad del nombramiento de Godoy. Luego enlista la documentación que les debe entregar en enero sobre el edificio que se levanta en la avenida Niños Héroes y lo cita para febrero.

La petición del diputado panista vuelve a poner en el centro del debate la profunda crisis que vivimos en Jalisco en materia de fiscalización de los recursos públicos. Esto, insisto, ante la postura complaciente y cómplice de una clase política y gubernamental a la que le conviene un auditor a modo, sin credibilidad alguna y que es la garantía de su impunidad, en perjuicio de la transparencia y de la rendición de cuentas y, por ende, de la ciudadanía que por fortuna ya hizo reaccionar a la LX Legislatura.

En agosto pasado señalé aquí que ese edificio que se construye a toda prisa en un predio comprado a sobreprecio y en litigio, y que se alza como un monumento a la impunidad, será en el mejor de los casos una jaula de oro sin credibilidad o el sepulcro de una ASEJ en coma. Hoy también creo que podría ser el Waterloo de Alonso Godoy.

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