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Los gozosos 30 de la FIL

La cada vez más productiva fusión que ocurre cada año, desde hace 30, de dos de los activos más importantes de Jalisco, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y la Expo Guadalajara que la alberga y ha crecido con ella, pareció reflejarse en la primera boda civil que se registró en sus pasillos el miércoles pasado entre Gabriela y Héctor. Dos chicos que hace 12 años tuvieron si primer viaje juntos cuando decidieron venir de Colima a conocer la FIL.

Fue también como el botón de muestra de lo que desde sus primeras ediciones siempre se ha destacado de la FIL: ser un lugar de encuentro por excelencia. De los escritores con sus lectores, de los libreros con nuevos autores, de los intelectuales con los temas mundiales del momento de los que opinan en la gran caja de resonancia que es la Feria, y cada seis años, hasta de los suspirantes presidenciales con la enorme pasarela que les significa este evento, que convierte a Guadalajara en la capital cultural del libro en español del planeta. Pero sobre todo, porque la FIL es un lugar donde se generan nuevas y se reencuentran viejas amistades.

Escritores, editores, libreros, políticos, intelectuales y periodistas que se han hecho asiduos a venir a vivir el último fin de semana de noviembre y quedarse hasta el primer fin de semana de diciembre sufren y gozan de la FIL. Se agobian en el trajín del tsunami de actividades que presenta el programa diurno, pero siempre dejan pila para rematar de madrugada la jornada en una de las tantas fiestas que se ofrecen cada noche de los nueves días de feria. Libros, charlas, baile, romances, tequilas y mezcales hacen que todos esperen con ansias la FIL de cada año (para contribuir a estos momentos gozosos de la Feria, GRUPO MILENIO convoca desde hace dos años también a la convivencia a los que visitan la FIL y a los amigos de Jalisco. Es la #FiestaFILIAS, en honor al nombre de nuestro suplemento especial de la FIL el más longevo y completo, que da cuenta de los protagonistas y los momentos más importantes de cada edición de la Feria, además de ser una guía para disfrutar de los mejores lugares de la ciudad para los visitantes).

Sobra decir que la FIL, además de ayudar a llevar la marca Guadalajara a muchas partes del mundo cada año, es un gran dinamizador de la economía en la ciudad. Es la exposición que desborda a la Expo, que llena restaurantes, bares y antros, que hace trabajar como en ninguna otra semana a los taxistas e, incluso, hace que los hoteleros dupliquen sus tarifas, o hasta más, en los casos de algunos empresarios de voracidad impresentable.

Tal vez para una celebración plena de sus 30 años haya hecho falta que la generación FIL haya sido una generación de mayores lectores. Las cifras no nos dicen eso. Al menos en Jalisco el promedio per cápita de libros leídos al año no se ha movido en estas últimas tres décadas. Desde luego que ese déficit no se le puede cargar a la FIL, pero lo ideal sería que en lo sucesivo las autoridades educativas del país articulen a sus políticas la inigualable plataforma para la promoción del libro y la lectura en que está convertida la FIL a sus 30 años. Ojalá así sea. ¡Salud!

jaime.barrera@milenio.com
twitter: @jbarrera4