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La pendular relación Fidel-México

Hoy que arribe el Presidente Enrique Peña Nieto a los funerales del ex presidente Fidel Castro se estará cerrando una relación pendular que tuvo momentos de gran cercanía y de suma tensión, y exhibió en muchas ocasiones los titubeos de la diplomacia mexicana en su postura ante el gobierno cubano que encabezó por más de cuatro décadas, quien fuera el líder absoluto de la revolución cubana.

Desde el apoyo incondicional que dio el gobierno de Lázaro Cárdenas y gobiernos sucesivos a los entonces jóvenes guerrilleros que planeaban derrocar la dictadura de Fulgencio Batista en la isla hasta que lo lograron en 1959, hasta los momentos casi de rompimiento con el primer gobierno panista que encabezó Vicente Fox.

Fue en México en 1955, donde luego de ser amnistiado por Batista, quien lo encarceló 5 años por oponerse a su gobierno despótico, decide exiliarse y conoce a Ernesto El Che Guevara, con quien zarpa de Veracruz en 1956 a la sierra cubana a iniciar la revolución contra la dictadura que padecieron los cubanos, desde 1933, que Batista se convirtió en el hombre fuerte en la Isla tras el golpe de estado contra otro dictador, Gerardo Machado, en el episodio conocido como la Revuelta de Sargentos. Batista se convirtió en presidente de 1940 a 1944, hasta que regresó como dictador en 1952 hasta su derrota ante Fidel en 1959.

En general, los gobiernos priistas de México, hasta antes de la alternancia en el 2000, fueron aliados del caudillo. José López Portillo lo recibió en Cozumel en la década de los 70, y Carlos Salinas en Guadalajara en la Primera Cumbre Iberoamericana en 1991, además de haber jugado un papel crucial de mediación con Estados Unidos y su presidente Bill Clinton en la crisis de los balseros en 1994, cuando miles de cubanos intentaban escapar de la isla.

Pero sin duda el momento más crítico vino en 2002 con el “comes y te vas”, como bautizó aquel desencuentro entre Fox y Fidel en Monterrey nuestro director Carlos Marín, en su crónica de lo ocurrido en la Cumbre de Nuevo León, donde el presidente mexicano trató de evitar que Castro se encontrara con George W. Bush. Los cubanos grabaron esa conversación y disgustados por el trato filtraron la conversación, lo que tensó las relaciones, por las críticas provocadas al gobierno foxista. La relación quedó más que congelada y a punto de la ruptura en 2004 con el cierre de las embajadas, por la postura del entonces canciller Jorge Castañeda de denunciar en foros internacionales la violación de derechos humanos en la Isla por parte del gobierno cubano, que sin duda, degeneró en una dictadura que restringió libertades.

La relación se empezó a recomponer con la llegada de Felipe Calderón, que reabrió la Embajada de México en Cuba, al enviar como su titular al panista jalisciense Gabriel Jiménez Remus. Ya retirado del poder, Fidel Castro recibió en 2014 a Enrique Peña Nieto, luego de reunirse con su hermano Raúl Castro, al que impuso como presidente. Hoy Peña Nieto vuelve a despedir a uno de los personajes indiscutibles del Siglo XX.

jaime.barrera@milenio.com

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