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Del festín al polígono de la impunidad

Todos sabíamos ya que en el barrio del Santuario reina la venta de medicina ilegal y que no cura los males de quienes la consumen, también que en la 5 de Febrero siguen con el comercio de las autopartes robadas y que en parte del mercado San Juan de Dios está uno de los más deseados paraísos de los comerciantes de productos piratas.

Por eso lo que vale del trabajo periodístico que realizó mi compañero Henry Saldaña y que presentamos ayer como la nota principal del día, es presentarnos lo que podemos denominar el polígono de la impunidad. Ese espacio en pleno centro de la capital jalisciense donde ley y delito conviven sin inmutarse para vergüenza de todos.

Henry nos devolvió nuestra capacidad de asombro. Lo hizo de una forma muy simple: recordándonos que los tres principales centros de comercio ilegal se dan a unos cuantos metros de las sedes de los tres poderes del estado de Jalisco, del Palacio Municipal y del Palacio Federal. Y para acabar el cuadro: también de instalaciones de la Fiscalía estatal y de la delegación de la Procuraduría General de la República.

Por ello el ejercicio movió en distintos frentes.

La Fiscalía General ordenó a la Fuerza Única Metropolitana un rápido operativo en la 5 de Febrero, cuyos resultados nos dejaron más preocupados y confirman la red de corrupción en la que está atrapado también el Poder Judicial.

Resulta que uno de los detenidos reveló cómo un Juez absolvió al cabecilla de la banda más activa de robo de autopartes que la policía estatal había detenido en los primeros operativos. Una joya de contribución para mantener y alimentar el polígono de la impunidad.

Provocó también los titubeos de autoridades argumentando que no les corresponde combatir esos delitos para lavarse las manos, y los silencios en otros, como el del delegado de la PGR, el ex gobernador de Jalisco, Gerardo Octavio Solís.

El gobernador también reaccionó e insistió que para solucionar el problema en la 5 de Febrero: la convertirán en un área verde por la vía de la extinción de dominio, cosa que se anunció a fines de mayo del año que terminó, sin que nada haya pasado.

Podríamos decir que en el polígono de la impunidad los espacios de la autoridad y los espacios de la ilegalidad operan como vasos comunicantes, porque muchas figuras de la clase política local que ocupan las oficinas públicas, están también atrapadas en una trama corrupta.

Y si no, recordemos el festín de impunidad como el vivido en el Congreso el 24 de octubre cuando diputados de todos los partidos políticos se intercambiaron cuentas públicas cuestionadas bajo la mirada cómplice de un fiscalizador a modo, al que le quitaron un juicio político.

Lo dicho, si se quieren ciudadanos que cumplan la ley, la autoridad debe iniciar por no tolerar la corrupción ni la impunidad. Ojalá se apueste de verdad a la cultura de la legalidad antes de que sea demasiado tarde.

http://twitter.com/jbarrera4