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El festejo priista de La Tapatía

Perdimos 980 millones de pesos a fondo perdido pero conseguimos 30 mil millones que se invierten ya en la Línea 3 del Tren Ligero”, expresó el jueves visiblemente orgulloso el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval,15 metros debajo de la ex glorieta de la Normal,antes de que el Cardenal Francisco Robles bendijera la maquina tuneladora “bautizada” como La Tapatía.

El mandatario estatal se refería al largo episodio y debate que se dio hace cinco años, entre los alcaldes priistas que encabezaba él mismo y el entonces Gobernador panista Emilio González Márquez, por el tema del transporte público. Mientras de la Casa Jalisco insistían en que una segunda línea de Macrobús era la mejor opción para que pasara por el centro, los 4 alcaldes priistas hacían un frente común para oponerse a ese plan y apostar por la Línea 3 del Tren Ligero. 

Por eso el jueves pasado, ante esa especie de taladro gigante que ira perforando y construyendo el túnel a una velocidad de 14 metros por día, Aristóteles justificaba que hubieran dejado ir aquellos casi mil millones de pesos que Banobras había destinado exclusivamente a la construcción de la Línea 2 del Macrobús que rechazaron la noche del 26 de octubre de 2010. Aquella decisión, insistió en el acto, hoy le daba a la ciudad un sistema de transporte que la haría más competitiva y más sustentable.

En el banderazo adelantado de arranque de “La Tapatía” de hace 5 días coincidieron muchos de los protagonistas de aquella historia. Sólo faltó Héctor Vielma, el entonces alcalde de Zapopan que incluso mandó hacer su propio estudio de factibilidad para un tranvía para su municipio. Ahí andaba Miguel Castro, ex alcalde de Tlaquepaque, pero ahora en su calidad de Secretario de Desarrollo Social. Pero sin duda al que se le veía más contento era al ex secretario de Movilidad, y recién reincorporado de nuevo al gabinete estatal como subsecretario de Administración, Mauricio Gudiño, quien desde el 2009 que Aristóteles resultó alcalde electo de Guadalajara, inició las gestiones en la Cámara de Diputados, en la Secretaría de Hacienda y en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para etiquetar recursos para el proyecto de la L3. 

Pero también estaba Pablo Lemus, ahora alcalde naranja de Zapopan, pero que medió en aquel conflicto entre alcaldes priistas y Emilio en su carácter de líder de la Coparmex. De hecho fue de los presentes en aquella última reunión fallida en el hangar del gobierno del estado, entre alcaldes, funcionarios federales, y de donde el gobernador se fue más tarde a la casa de Raúl Padilla con unas copas de tequila de más.

De los naranjas, también acudieron al punto de partida del futuro túnel, los ex alcaldes de Tlajomulco, Enrique Alfaro, hoy presidente tapatío e Ismael del Toro, líder del PMC en el Congreso, quienes en su momento, con el apoyo de Emilio, buscaron que la L3 fuera a Tlajomulco, y que el jueves fueron testigos del festejo priista de La Tapatía.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com