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Evaluación del combate antipobreza en riesgo

Uno de los logros más importantes en lo que va del gobierno de Jorge Aristóteles Sandoval fue la reducción de la pobreza que midió y difundió el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), justo hace un año, y que ubicó a Jalisco como la entidad en la que más se redujo el número de mexicanos en esa condición en ese lapso, según la medición del 2014.

En aquella fecha, el Coneval daba a conocer que mientras a nivel nacional aumentó dos millones el número de mexicanos pobres, y se redujo en apenas 100 mil el de los que padecen la pobreza extrema, Jalisco había reducido en los dos últimos años 4.4 por ciento y 2.6 por ciento ambos indicadores. Eso significaba que 270 mil 800 jaliscienses habían salido de la pobreza, y 193 mil de la pobreza extrema.

Comenté en aquella ocasión que pese a ese avance en la estrategia antipobreza local, el hecho de que se mantuvieran dos millones 780 mil 200 jaliscienses pobres, poco más de un tercio de la población, y 253 mil 200 en pobreza extrema (tres de cada 100), planteaba aún enormes retos para el gobierno estatal en esa materia.

La recapitulación viene a cuento porque la nueva medición del Coneval, para saber si mejoró, se mantuvo al paso, o hubo retrocesos en el combate a la pobreza en Jalisco, y en México, está en riesgo por las diferencias entre este organismo independiente que mide los resultados de las políticas sociales gubernamentales y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía por la nueva metodología de medición del ingreso en los hogares en México que utilizó el INEGI en el Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS 2015) dado a conocer el pasado 15 de julio.

De entrada, esta semana luego de que los directivos de ambas instituciones comparecieron ante la Cámara de Diputados, el Coneval, que es el gran usuario de esta encuesta, que es la base de su informe, anunció que lo suspendería hasta que se aclararan los nuevos procedimientos utilizados por el INEGI en su última medición de ingreso en la que aseguran que los más pobres tuvieron un incremento inédito en sus ingresos de 33.6 por ciento de 2014 a 2105, mientras que el incremento promedio de ingreso a nivel nacional por hogar subió 11.9 por ciento.

El cambio de metodología canceló además la posibilidad de contrastar por primera vez la medición de la pobreza en municipios hecha en el 2010 y compararla con la medición del 2015, para detectar también avances y retrocesos a nivel municipal.

Por el bien del país, ojalá que en las mesas técnicas en las que trabajarán el Coneval y el INEGI se reconozcan errores y se hagan los ajustes necesarios para no perder el seguimiento de las mediciones de pobreza. Pero sobre todo para que se recupere la credibilidad de una de las instituciones nacionales autónomas de mayor prestigio y que en los últimos años nos ha brindado información confiable que sin duda contribuyó a elevar el debate público en México.

twitter: @jbarrera4
jaime.barrera@milenio.com