Radar

Toca ahora escuchar a los presos

Desde octubre pasado el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) empezó el levantamiento de la Encuesta Nacional a Población Privada de la Libertad (ENPOL), y cuya primera realización se decidió en junio pasado en la discusión de la nueva Ley Nacional de Ejecución de Penas (LNEP) donde el ejercicio quedó institucionalizado. Es decir, la encuesta llegó para quedarse.

Y es que ante la grave crisis y descomposición que vive el sistema penitenciario en México, organizaciones de la sociedad civil, como México Evalúa, plantearon que para dar seguimiento puntual a la aplicación de la LNEP, con la que se quiere empezar a recuperar el control de las cárceles mexicanas en manos, la mayoría, de autogobiernos delincuenciales, era necesario crear un Sistema Nacional de Información Estadística Penitenciaria, que entre otras cosas plantea esta nueva encuesta  de INEGI.

En el caso de Jalisco, la hora de escuchar a los presos llegará después de que se han dado muestras del férreo dominio que el autogobierno de los internos ligados a las mafias mantienen desde hace años en las cárceles de Puente Grande, en especial, en el Reclusorio Preventivo, donde la difusión de un video de un narcorreventón que ordenó el líder de los presos, con vino, música y porras a la delincuencia organizada, no fue suficiente para evitar que una jueza federal impidiera su traslado a otro penal.

A los reos que resultaron parte de la muestra censal se les aplicó ya un cuestionario de 224 preguntas, donde se les pidieron desde sus datos personales, características sociodemográficas y sus antecedentes generales, hasta detalles de su detención para ver si se cumplió el debido proceso. También se les cuestionó por el delito que es procesado, si ya está sentenciado o no, cómo vive la vida intracarcelaria y cómo ve la infraestructura de su centro penitenciario en cuanto al acceso a servicios y bienes. Otro punto a explorar son las características de las relaciones sociales en términos de violencia entre los internos y los custodios y autoridades carcelarias, sobre sus expectativas de salida y proyectos futuros, entre otros. Por el desgobierno y caos que hay en la mayoría de las cárceles en México, en muchos prevalecía el escepticismo de que los encuestadores del INEGI lograran las condiciones necesarias para preguntar sin presiones y sin sesgos lograr la meta de dar a conocer resultados confiables el próximo 31 de julio próximo. Ayer platiqué en MILENIO RADIO con Édgar Guerrero Centeno, alto funcionario del INEGI y responsable de la ENPOL, y me dijo que el objetivo de levantamiento de las encuestas se logró sin sobresaltos desde diciembre pasado y están ya en la sistematización de los datos. Sin duda la voz de los presos será clave para tratar de reconvertir las cárceles mexicanas en centros para purgar delitos y promover la reinserción social y que dejen de ser las fuentes inagotables de recursos ilegales desde donde se genera la inseguridad de las ciudades en las que están convertidas hoy.

jaime.barrera@milenio.com
twitter: @jbarrera4