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El efecto Trump atiza el "gasolinazo"

En medio de las crecientes protestas y consecuencias por el más alto aumento al precio de las gasolinas en la historia reciente del País (hoy se suma un paro camionero y una silenciosa escalada de precios), la amenaza Donald Trump se hizo realidad y nos estalló ayer en la cara con la repentina cancelación de Ford Motor Company de una inversión de mil 600 millones de dólares en nuestro vecino estado de San Luis Potosí, y que sin duda se convierte en un agravante de la cuesta de enero, que amenaza ser la más empinada de las que se tenga memoria.

El efecto Trump vuelve a agarrar con las manos en la puerta al gobierno mexicano que insistía en tomar con calma los riesgos y esperar la llegada de Trump a la Casa Blanca. La realidad los volvió a sorprender y 17 días antes de convertirse en el presidente número 45 de Estados Unidos, la familia Ford cedió ante las amenazas del magnate y decidió regresar el proyecto que generaría dos mil 600 empleos en México a Estados Unidos.

Lo delicado son las reacciones en cadena que una decisión como la de Ford Motor Company pudiera desatar en otras firmas estadounidenses, del sector automotriz y otras ramas, con planes de invertir en México o las que ya operan en el País y son objeto de amagos de Trump de que si siguen con su producción en México deberán pagar altos aranceles al momento que quieran introducir al mercado estadounidense sus productos.

Habrá que recordar que en noviembre Trump advirtió a la empresa Carrier que ya no permitiría la salida de empresas de Estados Unidos para instalarse en México sin que tuvieran severas consecuencias impositivas. Días después Carrier canceló una inversión en Monterrey. A lo mismo llamó a Ford en un tuit y ayer Mark Fields, CEO de esta armadora, dijo que se trataba de un voto de confianza a las políticas de Trump, más no un trato, lo que no es lo mismo pero para México es exactamente igual de negativo. Habrá que ver ahora lo que suceda con General Motors, a cuyos propietarios, el republicano ya también amenazó en redes sociales: “General Motors está enviando su modelo Chevy Cruze fabricado en México a los concesionarios de Estados Unidos libre de impuestos en la frontera. ¡Hágalo en Estados Unidos o pague un gran impuesto fronterizo”, les advirtió vía Twitter.

Lo que queda claro es que se necesita mucho más de la Secretaría de Economía y del gobierno federal, que salir a decir que vigilarán que Ford reembolse gastos que hizo el Gobierno de San Luis Potosí, para enfrentar la amenaza que para México significa este personaje que apenas en agosto fue recibido en Los Pinos en su calidad de candidato por el Presidente Enrique Peña Nieto. Cortesía que, pese al alto precio político que le costó, parece que no dio ningún fruto.

jaime.barrera@milenio.com

twitter: @jbarrera4