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El domingo 7 de Alfaro y Kumamoto

El nuevo PRI, ese que regresó al poder a Guadalajara en 2010 luego de estar 15 años en la banca, y en 2013 al gobierno estatal tras tres sexenios de gobiernos panistas, envejeció muy pronto, e involuntariamente, sepultó el bipartidismo en la capital jalisciense y otros municipios.

El domingo recibió un claro y severo voto de castigo, casi del tamaño del que sufrió el viejo PRI en 1995, cuando el electorado los expulsó por primera vez de la gubernatura, de las principales alcaldías de Jalisco, incluidas las de la zona metropolitana, y la mayoría en el Congreso.

El hartazgo capitalizado por el candidato del Partido Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez, que superó incluso sus propias expectativas, tuvo un efecto decisivo para jalar la votación a favor del partido naranja más allá de Guadalajara, al grado que pudiera igualar o superar lo logrado por el PAN hace 20 años.

Desde esta perspectiva, el factor Alfaro se agiganta, porque a diferencia de la larga historia del PAN en la oposición en aquel momento,  esta contundente victoria del PMC viene a consolidar un proyecto político que bajo esas siglas inició hace apenas tres años con la búsqueda de la gubernatura, y que obviamente, se han propuesto conquistar en 2018.

Los extraordinarios resultados electorales alcanzados, que ponen al partido naranja con el mayor número de jaliscienses gobernados en el ámbito municipal, como la primera o segunda  fuerza en el Congreso y con una aportación de diputados federales por encima de lo estimado, hacen que el grupo político que encabeza Alfaro asegure el control de la fracción legislativa del PMC en San Lázaro, que sin duda les dará proyección nacional y la posibilidad de dirigir los destinos de ese partido en México.

Otra figura que marcó la jornada electoral del domingo en Jalisco fue la de Pedro Kumamoto, a quien definí aquí hace unos días como el mejor candidato independiente, quien resultó ganador en el Distrito X y será el primer diputado local que llegará al Congreso ajeno a las lógicas e intereses de los partidos políticos. Este joven veinteañero, que dignificó la figura de las candidaturas independientes, personificó el hastío del electorado a la partidocracia.

En ese sentido viene a representar una nueva esperanza para cambiar la historia de impunidad y corrupción que se ha mantenido en las últimas tres legislaturas, promesa que incumplió la fracción parlamentaria del hoy ganador Partido Movimiento Ciudadano, en su debut en la vida parlamentaria del Congreso local en la Legislatura LX que está por concluir.

Los votantes del Distrito X deberán arropar, apoyar, pero también exigir a Kumamoto evitar ser cooptado  y metido al sistema de complicidades que domina en el Legislativo, pero también para que los partidos políticos hagan las reformas que tengan que hacer para incluirlo en la Junta de Coordinación Política, desde donde su deber será ver por los intereses de los ciudadanos, a los que muy frecuentemente le dan la espalda los diputados de todos los partidos políticos.

 

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jaime.barrera@milenio.com