Radar

Las disputas y la crisis del maíz en Jalisco

De entrada lo que habrá que revisar con mucho cuidado son las motivaciones reales de las movilizaciones que en los últimos días han hecho productores de maíz en busca de un mejor precio por tonelada de este grano, y descartar que no se trate de grupos que busquen aprovechar para otros fines las auténticas y legítimas demandas de los hombres y mujeres del campo por mejores condiciones de vida.

Este trabajo de inteligencia de estado es indispensable para garantizar desde luego el derecho de manifestación y de libre expresión, pero sin dejar impunes actos de abierta violación al estado de derecho y de afectación a terceros que a nadie nos convienen. Basta voltear a los incontrolables disturbios en Guerrero para comprobarlo y actuar para evitar caer en ese estado de caos y desgobierno.

Las tensiones por el precio del maíz entre productores y autoridades que se repiten casi cada año, se dan hoy en un contexto de tendencia a la baja del precio por tonelada en los mercados mundiales, que es en donde se fija el monto a partir de la lógica de oferta y demanda. Mientras en 2013 estuvo en alrededor de los 3 mil 600 pesos por tonelada, ahora es de 3 mil 200, más algunos apoyos que siguen gestionándose, para los que cultivaron a partir de un contrato que promovió el gobierno estatal para tratar de garantizar un piso mínimo de pago. Para quienes no se sumaron a este esquema y cultivaron sin contrato, se les está pagando menos, 2 mil 600 por tonelada.

Al esquema de cultivo por contrato se sumaron 18 mil de los 19 mil 500 productores jaliscienses de maíz (incluidos los 35 mil de trigo). Esta inscripción habla de un muy importante aumento de 2013 a 2014 del número de productores que han visto en este instrumento promovido por el titular de la Secretaría de Desarrollo Rural, Héctor Padilla, al pasar de una producción por contrato de un millón 200 mil toneladas a casi dos millones de toneladas.

Por eso lo que llama la atención, es que la mayoría de los que participaron en las protestas de la semana pasada, sean productores con contrato que exigen más apoyos y que se oponen a las gestiones del gobierno estatal para conseguir dinero para la minoría que cultivó sin contrato, bajo la condición de inscribirse a esta fórmula para el año siguiente, para seguir estimulando esta herramienta que sirve a los productores para defenderse en cierto grado de la volatilidad del precio de los productos del campo.

El cultivo por contrato protege además a los agricultores, sobre todo a los pequeños, de los acaparadores e intermediarios que por años les compraban incluso a menor precio, para luego revender los granos a la industria alimenticia logrando grandes ganancias.

Por eso lo primero que se debe descartar es que sean los intermediarios los que estén detrás de las movilizaciones o los que vean en esta crisis una buena plataforma para lanzar sus estrategias de campaña para el proceso electoral del 2015.

 

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com