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De "#diput(h)ampones" a donantes de OSC

Ojalá hoy nuevamente los diputados y las diputadas que integran la Comisión de Administración de la LX Legislatura no vuelvan a patear el bote y ahora sí se atrevan a cancelar de una vez por todas los casi 50 millones de pesos que invierten, en teoría, en las casas de enlace cada año.

Y subrayo que en teoría, porque si algo demostró la investigación periodística que le presentó este mes en nuestras páginas y en todas las plataformas de Grupo Milenio mi compañera Sonia Serrano, es que ninguno de los 37 legisladores que recibe los casi 93 mil pesos mensuales por este concepto, cumplió con la rendición de cuentas para que ese apoyo siga existiendo. Por ello esa partida es insostenible.

Insisto, la suma de la prueba individual que tuvieron los diputados y diputadas en el manejo de estos recursos durante su primer año, fue demoledora para la credibilidad de la Legislatura LX.

Les llaman ya los #diputampones por el término acuñado una vez que se descubrió que hasta este tipo de productos femeninos, junto con muchos otros artículos que nada tienen que ver con la gestión legislativa, aparecen en las facturas con las que se ha pretendido justificar el gasto de las oficinas que los diputados dicen tener en sus distritos para estar cerca de sus representados.

Ojalá que los únicos dos diputados que se libraron de este escándalo, la diputada del Partido de la Revolución Democrática, Celia Fausto Lizaola, y el coordinador de los diputados priistas, Miguel Castro Reynoso (quienes desde un principio renunciaron a ese ingreso por la falta de claridad en las reglas para su ejercicio, y por considerar que sus oficinas son suficientes para atender a los ciudadanos) y que forman parte de la Comisión de Administración que hoy discutirá el tema, lleguen hasta sus últimas consecuencias y empujen la cancelación de este gasto o su redireccionamiento, pese a las presiones de sus partidos políticos.

La posición de Fabiola Loya, del Partido Movimiento Ciudadano, es también en contra de que esta canonjía siga, al igual que la del diputado Jesús Palos del Partido Verde. Por ello todos los reflectores de los ciudadanos hartos de estos abusos, estarán puestos en el voto del exitoso empresario panista Guillermo Martínez Mora, quien ya la semana pasada se opuso a desaparecer el pago por las casas de enlace que no aportan nada a la comunidad.

Una buena salida para que los diputados den un verdadero golpe de timón para recuperar algo de la confianza perdida podría ser destinar esos casi 50 millones de pesos anuales a organismos de la sociedad civil. En Jalisco hay 600 asociaciones donatarias certificadas que pudieran triplicar esa inversión en beneficios sociales de grupos vulnerables, y significaría el 5 por ciento de los donativos que en el 2012 recibieron en efectivo las OSC.

Ahí hay otro camino seguro de reinvindicación. Si se aferran a sus 93 mil pesos los hoy #diputampones podrían degenerar en #diput(h)ampones y pudrir la LX Legislatura.

twitter: @jbarrera4