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Los dilemas del Mercado Corona

Gabriel Pérez, vocero de Afronta Grupo México, acepta que uno de los factores que influyó en el método de construcción que eligieron para edificar el nuevo Mercado Corona fue el compromiso y el reto asumido de entregar la obra pública en noviembre próximo, en una entrevista que tuve ayer con él en MILENIO RADIO.

El dato es importante porque a las voces de preocupación de vecinos y comerciantes, que cada día ven crecer las grietas en sus casas y comercios en las calles que rodeaban el antiguo mercado, a partir del gran socavón que se hizo para el estacionamiento, se han sumado las de expertos en construcción y mecánica de suelos que aseguran que la forma en que se está desarrollando la obra no es la adecuada y podría provocar una tragedia de la que todos nos lamentaríamos.

De estos riesgos, y de las peticiones como la de Jorge Fernández Acosta, columnista de casa, académico y miembro del Colegio de Arquitectos y Urbanistas del Estado, de que la obra se detenga e incluso se desalojen las fincas dañadas hasta su apuntalamiento y la rectificación en las obras del mercado, también le pregunté a Gabriel y su respuesta fue contundente en el sentido de que no hay tales amenazas.

“Totalmente (innecesario el desalojo). Mira, la obra no tiene ningún problema, la obra va bien, va en tiempo, esperamos en mayo terminar lo que es el estacionamiento. Y son cosas diferentes, es decir, los asentamientos que hay en la calle no tienen el empuje suficiente como para que la obra se colapsara, ni las casas tampoco. En eso yo difiero totalmente. Es más, la gente puede caminar por ahí tranquilamente”, me dijo. 

Pérez aceptó incluso que hasta el momento la autoridad municipal responsable de supervisar la obra “todavía no” avala los trabajos que realizan.

Llama por ello la atención la postura asumida por el Ayuntamiento de Guadalajara, a través del secretario de Obras Públicas, José Luis Moreno, quien ha minimizado los riesgos y dicho que las afectaciones son por “movimientos propios del suelo por una construcción de ese tamaño”.

Ojalá que así sea y que la obra concluya sin contratiempo alguno, aún pese al dictamen que le revelamos en la edición de hoy, donde un informe sismo-geotécnico encargado por el propio gobierno municipal, advierte los mismos riesgos desde junio de 2014.

Porque si alguna de las amenazas que ahí se plantean o de las que advierten reconocidos expertos, además de provocar una nueva crisis al gobierno que encabeza Ramiro Hernández, pondría también en jaque la gestión y socialización de las obras de la Línea 3 de la Tren Ligero, y eso a nadie conviene. ¿Cuál es la prisa?

jaime.barrera@milenio.com

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