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La difícil tarea de Anaya en el PAN Jalisco

El nuevo dirigente nacional del Partido Acción Nacional, el joven Ricardo Anaya, que le ganó abrumadoramente a su rival Javier Corral, tendrá un gran reto para desplegar en Jalisco su principal promesa de cambiar radicalmente los procedimientos internos y castigar los vicios de corrupción en los que incurrieron panistas dentro del partido y en los puestos que desempeñaron como funcionarios.

Anaya, quien asumirá la dirigencia del CEN blanquiazul formalmente el viernes próximo, encontrará a un PAN que en la entidad vive la peor crisis de su historia y que por ello está muy lejos de ser aquel bastión que llegó al poder estatal cinco años antes de que conquistaran la Presidencia de la República en el 2000.

Hallará a un PAN pulverizado en grupos y corrientes cuyo distanciamiento y ausencia de liderazgos los mantiene en el 2015, en el tobogán de la debacle electoral desde el 2009, cuando aún eran la primera fuerza política, y que por no corregir perdieron ante el PRI en el 2012.

Paradójicamente se encontrará también con panistas jóvenes como él,  los de reciente generación que ocuparon los espacios de poder que conquistaron los viejos panistas, y quienes fueron los que dilapidaron historia y reputación por su corrupción precoz primero, y su mediocridad de administrar las sobras de la derrota político electoral después. A los que no hallará, son a otros panistas, que luego de medrar de los mejores tiempos del PAN, lo abandonaron en su declive para apoyar a candidatos de otros partidos que promovieron sin pudor alguno a gobiernos y dirigencias del propio Acción Nacional.

El problema de Anaya es que prácticamente todos los liderazgos que inciden en estos cuadros y que permanecen en el PAN se alinearon a su candidatura y le aseguraron el triunfo en esta elección interna, con el 40 por ciento de la membresía panista. Salieron a votar 14 mil de poco más de 37 mil.

¿Qué hará Anaya (que tiene en el diputado federal Isaías Cortés, a su hombre más cercano en Jalisco),  para salir de esta lógica de exclusiva supervivencia y ambición personal, y para reconstruir la lealtad y mística partidista?

Una primera oportunidad para observar qué tanto buscará cumplir su discurso de cambio en el PAN en Jalisco, será la elección interna para renovar la dirigencia estatal, cuyas reglas de juego podrían dar a conocer este mismo mes.

Garantizar equidad y facilitar la emergencia de nuevos liderazgos será una buena señal. Todo lo contrario si los que participen sean los mismos que tienen al PAN rumbo a la extinción.

Ojalá lo logre, porque más allá de la vida interna de los partidos, sería una buena noticia recuperar a una institución política con toda una tradición de oposición y contrapeso, y que sin duda le vendría bien a la vida pública de Jalisco.

 

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com