Radar

¿Qué sí y qué no deja al Ipejal?

Esas deberán ser las incógnitas que se despejen para considerar cumplida la instrucción que públicamente hizo el domingo pasado el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval a Francisco Ayón, de transparentar los manejos de los ahorros de los maestros y burócratas estatales que se hacen en el Instituto de Pensiones del Estado (Ipejal).

De las inversiones polémicas heredadas de la pasada Administración, por ejemplo, sólo una está generando ya rendimientos. Se trata de los 89 millones de dólares que en 2010 se invirtieron en Chalacatepec, en la zona de Costalegre en el municipio de Tomatlán. Ante lo lejano que se veía la llegada de alguna firma hotelera por la falta de infraestructura en la región, al arribo de Francisco Ayón a la presidencia del Consejo de Administración del Ipejal en el actual sexenio, se renegoció con los socios de la empresa Rasaland y Banobras, para diversificar esa inversión y recibir 27 por ciento de esa cantidad en acciones en otro proyecto turístico de la Riviera Nayarit, conocido como La Mandarina, donde ayer se puso la primera piedra del hotel One & Only, y el equivalente a 25 por ciento en acciones del hotel Four Seasons de la Ciudad de México, que esperan les genere este año al menos un ingreso  de 10 millones de pesos.

En cambio, en lo que nada se ha podido hacer es en al caso de la Villa Panamericana, en la que se invirtieron 340 millones de Pensiones, y que lejos de dar rendimientos, están en serios riesgos por los problemas de uso de suelo y el abandono en el que está el inmueble desde hace casi un lustro. Lo mismo pasa con un proyecto en Chapala, en el Ejido Santa Cruz de la Soledad, donde se invirtieron 28.8 millones de dólares y que está atorado por problemas agrarios.

De las decisiones tomadas en la gestión de Ayón al frente del Ipejal, sin duda la más polémica es la inversión de 600 millones de pesos a la firma española en México, Abengoa, que construye el acueducto El Zapotillo-León y cuya matriz en España está en severos problemas financieros. Más aún porque el Ipejal clasificó como reservada la información de este proyecto. En el sexenio pasado, lo mismo se hizo con el caso de Chalacatepec, hasta que el ITEI obligó la entrega de la información.

Por ello, lo primero que habrá que reconsiderar es la confidencialidad de este proyecto e ir acotando las áreas que se manejan con alta discrecionalidad en el Ipejal.  

Insisto, para mantener la solidez financiera de esta institución, una de las pocas que no requieren subsidios del estado y que incrementó en los últimos tres años en 32 por ciento sus fondos, se deben abrir sus espacios de toma de decisiones, y lo que conforma su patrimonio de 30 mil 900 millones de pesos por tratarse del manejo de los recursos que serán el sostén de los 120 mil burócratas estatales  y que son ya de los 24 mil pensionados.  

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com