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Ese “circo mediático” es cosa muy seria ex diputado Vargas

A principios de año platiqué en MILENIO RADIO con el diputado local Víctor Sánchez Orozco sobre el caso López Castro, un episodio más de corrupción impune en el que se pretendió desviar entre 60 y 100 millones de pesos por un supuesto servicio de asesoría fiscal al Congreso .

Un vil “robo al pueblo” lo definió el propio gobernador Jorge Aristóteles Sandoval en noviembre pasado, días antes de que la supuesta empresa consultora López Castro se desistiera del cobro cuando observó acciones concretas desde el Poder Ejecutivo de que no se dejaría pasar ese pago irregular (ojalá esa voluntad política contra la corrupción fuera en otros casos y con más frecuencia).

Sobre ese desistimiento ocurrido hace dos meses, escribí en este mismo espacio, que de cerrarse el caso con esa decisión unilateral de los particulares, se corría  el riesgo de dejar impune el ejercicio de delincuencia organizada que orquestaron legisladores y funcionarios del Congreso de la Legislatura LVIII y LIX con quienes se hicieron pasar por asesores fiscales para robar dinero del erario. Concluí que por ello debía dársele seguimiento al caso.

Cuando en la primera semana de enero el diputado Sánchez, presidente de la comisión especial para investigar el caso López Castro, expuso a nuestros radioescuchas que llamarían a los ex diputados y funcionarios involucrados en el caso, y supervisarían en la Fiscalía y en la Procuraduría General de la República cómo iban las denuncias pese a que la empresa ya no hizo el cobro, reconocí la labor del legislador y lo valioso que era darle seguimiento al tema para no dejarlo impune, como ha pasado en muchas otras historias de corrupción.

Por eso me extrañó el tono de desdén y de descalificación con el que el ex Diputado Raúl Vargas, ahora dirigente en Jalisco del Partido de la Revolución Democrática, le contestó al diputado Sánchez y la comisión que representa, cuando se negó a acudir al Congreso para explicar por qué cuando fue miembro de la Comisión de Administración e incluso su presidente, firmó el convenio que reconocía la deuda de 58 millones de pesos para López Castro, que como hoy sabemos era un cobro irregular.

Desde luego también estoy en desacuerdo en que su citatorio y el de otros ex diputados se trate, como dijo el ahora dirigente perredista, de un “circo mediático” y que el trabajo de esta comisión legislativa especial sea “irrelevante”. Ni qué decir de los adjetivos con los que quiso descalificar al diputado presidente.

Más bien creo, ex diputado Vargas, que se trata de un asunto muy serio y de un intento de llegar al fondo de uno de los múltiples casos que tienen ahogado en el desprestigio al Congreso para aclararlos y romper con años de inercia de impunidad y corrupción, que han detonado en hartazgo y crispación social.

Ojalá, pues, atienda el próximo citatorio y aclare lo que tenga que aclarar. Al igual que el resto de los ex diputados pertenecientes a la Comisión de Administración y que ni siquiera se dignaron a redactar una polémica respuesta como su ex compañero de curul.

 

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jaime.barrera@milenio.com