Radar

El cierre opaco de la LX Legislatura

El nuevo episodio de opacidad en la saliente LX Legislatura que se ha dado con el presupuesto de 2015, el último que les toca definir, es la más clara prueba de que los intentos de cambiar la historia de corrupción e impunidad en el Congreso quedó nuevamente solamente en promesas.

A cuatro meses de finalizar su gestión, no cabe duda de que muy poco se logró de lo que propusieron en sus discursos Miguel Castro, del PRI; Gildardo Guerrero, del PAN; Clemente Castañeda, del PMC; Enrique Velázquez, del PRD, y Jesús Palos, del PVEM el 1 de noviembre de 2012, de poner fin a los abusos de sus antecesores en el Poder Legislativo para recuperar la autoridad moral del Congreso.

Aquel esfuerzo inicial de transparentar la nómina del Congreso, de echar a andar un proceso legal para cancelar las basificaciones ilegales de la pasada Legislatura, incluso con la decisión de no pagarles, no sólo fue perdiendo impulso sino que ha quedado reproducido en la propuesta de plantilla para este 2015 que heredarán a sus sucesores en noviembre de este año.

En la nómina que intentaron ocultar en la aprobación del gasto del Congreso para este año que se sometió a discusión el lunes pasado hay aumentos discrecionales, nuevas contrataciones sin justificación clara, basificaciones y no se cumple con el recorte de personal prometido por los actuales legisladores.

Y lo peor, los beneficiados son ex regidores, ex suplentes de diputados, ex coordinadores de campaña o personas ligadas a los partidos políticos, revela una revisión hecha por mi compañera Sonia Serrano a la plantilla de personal aprobada en la Comisión de Administración, que es parte del dictamen que contiene el Presupuesto de Egresos 2015 del Poder Legislativo, y que por lo mismo sigue sin ser aprobado.

Se impusieron, pues, las resistencias al cambio en el Congreso. Ganaron los diputados y diputadas que se opusieron a poner fin a las canonjías y privilegios, como les dictaron los poderes fácticos a los que responden, ignorando incluso las directrices de las dirigencias de sus partidos políticos.

Desde luego dejarán pendiente también al asunto central de la trama corrupta que se tejió en el Congreso en las pasadas Legislaturas y cuyo centro es el manejo faccioso de la fiscalización a través de una Auditoría Superior del Estado en la que nadie cree. Pasarán, desde luego, a la historia por ser ignorados por su titular, Alonso Godoy Pelayo, a quien por unanimidad pidieron su salida por considerar que su “complicidad y franco encubrimiento de legislaturas anteriores”, han provocado “descrédito” y la “nula confianza” en la ASEJ y en el Congreso.

El desprestigio y la crisis financiera que casi raya en la bancarrota del Congreso, es ya una segura herencia para la LXI Legislatura, la de mayoría del Partido Movimiento Ciudadano y la de la inauguración de la figura de un diputado independiente en la persona del joven Pedro Kumamoto y el movimiento de la Wiki Política.

 

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com