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La fiesta Chiva

La verdad que es algo que no se paga con nada”, me respondió ayer Jorge Vergara Madrigal, el empresario que imaginó, se propuso y logró privatizar una tradición: el equipo de futbol más popular de este País, cuando le pregunté en MILENIO RADIO lo que experimentó el domingo al ver el estadio que mandó construir e inauguró en julio de 2010, como un gigante vestido de rojiblanco festejando la estrella número 12 que vuelve a colocar a las Chivas como el equipo con más campeonatos ganados, junto con su archirrival el América.

“Fue impresionante, la gente, no nada más el hecho que estuviera lleno, la energía, el apoyo, el placer de ver a tanta gente sonreír, festejar, inclusive llorar, muchos lloramos en el momento que ganamos”, recordó el magnate propietario también de la empresa multinivel Omnilife.

Aunque soy partidario de los rojinegros del Atlas y creo como su presidente saliente, Eugenio Ruiz Orozco, que la Ciudad lleva esos colores en su ADN, no ser un antichiva como muchos otros atlistas, me permitió ser testigo antier y reconocer esa euforia de los chivas de corazón, no sólo en su estadio, sino en las calles de la Metrópoli, la Glorieta de La Minerva y en muchas plazas de México que festejaron con verbenas el triunfo rojiblanco contra los poderosos Tigres de la Universidad de Nuevo León.

El júbilo nacional e internacional, por todos los aficionados de Chivas en Estados Unidos, es fiel reflejo del afecto casi religioso que le tienen sus seguidores a este equipo, al grado de sentirse orgullosos de ser admiradores del “rebaño sagrado”.

De este fenómeno de identidad cultural han escrito ya mucho sociólogos, antropólogos y escritores, que atribuyen la popularidad de Chivas al hecho casi heroico de mantener la tradición de alinear a puros jugadores mexicanos. Eso convierte al Guadalajara en el equipo del pueblo y en un gran símbolo de mexicanidad. “El kilo de mexicanos se volvió más caro con nosotros”, me comenta Vergara cuando reconoce el encarecimiento de los jugadores mexicanos en cuanto las Chivas se interesan por ellos.

Tal vez por ello tuvieron que pasar casi 11 años para volver a ganar un título. El segundo de Liga en la era Vergara en 15 años, y que se suma al título de Copa ganado en este mismo torneo. Vergara reconoce que el respeto al trabajo y las áreas de decisión de él como propietario, sus directivos y el cuerpo técnico fueron claves para el regreso de los buenos resultados luego de años de tropiezos.

“Los planes están muy claros. Matías quiere seguir campeonando, esta temporada queremos calificar al Mundial de Clubes, queremos llegar con puros mexicanos y demostrar que podemos ser campeones del Mundial, tenemos muchas metas por delante. Tenemos que sentarnos la próxima semana para planear, hacer lo que hemos hecho estos dos años: coordinarnos, lo que me toca a mí, lo que le toca él, lo que le toca a José Luis (Higuera), y repartirnos la chamba muy bien para que él (Almeyda) puede hacer su trabajo sin ningún obstáculo”.

Quiere seguir por ahí para que la religión Chiva siga festejando.

jaime.barrera@milenio.com

twitter: @jbarrera4