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Campuseros abarrotan la Expo a sus 30

Estamos en la octava edición del #CampusPartyMX, la cuarta en forma consecutiva en Jalisco. Abrió con cinco mil jóvenes más. Empezó con 10 mil en 2014, subió a 15 mil en el 2015, a 20 mil el año pasado y esta semana a 25 mil. Para quince mil de ellos la Expo Guadalajara será su casa, ahí dormirán, se bañarán y trabajarán día y noche para ganar los retos que el gobierno federal, estatal, los municipales y las empresas del ramo les ofrecen en el encuentro de tecnología para jóvenes más grande del mundo.

En ocupación, los campuseros se convierten en los primeros en igualar a la exposición reina de la Expo: la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, de fin de año.

La atmósfera de frescura, dinamismo y creatividad que irradian los millenials que inundan el evento, y que se respira en las inmediaciones, pasillos y salones del edificio ubicado en la esquina de Mariano Otero y Las Rosas, pareció como uno más de los regalos por los treinta años que cumple el mayor centro de exposiciones de México, y el segundo de Latinoamérica, que ya muchas veces ha puesto en el mundo la marca de Guadalajara, como esta semana de nuevo con la mayor reunión de jóvenes tecnólogos del planeta. Superior al Campus Party de Londres, Berlín, Madrid, y Milán.

Es sin duda el encuentro de dos buenas noticias (bienes escasos) para Jalisco. Una reciente y otra construida hace tres décadas. Pero las dos, muestras claras de que la combinación de voluntades políticas desemboca en grandes cosas.

El Campus Party en el que confluye el Gobierno del Estado, la Universidad de Guadalajara, los Ayuntamientos, y el Gobierno federal.

Y la Expo Guadalajara, este gran activo de Jalisco y de México, que iguala y soporta el exponencial crecimiento de la matrícula de los campuseros, con su constante ampliación e inigualable funcionalidad que atrapa a propios y extraños. Un esfuerzo sostenido y excepcional impulsado por el acuerdo de empresarios y autoridades, que se ha distinguido de muchos otros proyectos fallidos que hemos sufrido como comunidad, y que hoy está convertido en el primer imán de visitantes a nuestro estado. Al año genera más de 14 mil millones de pesos que se derraman entre hoteleros, restauranteros, comerciantes, taxistas, meseros y demás prestadores de servicios. Sin Expo no habría Campus Party ni Fil ni Tianguis Turístico ni Encuentro Mundial de Telecomunicaciones ni cumbres del Banco Interamericano de Desarrollo, etcétera, etcétera.

Bienvenidos, pues, todos los campuseros del mundo hacker, gamer y geek, que colman con su creatividad, innovación y energía emprendedora la Expo, este orgullo tapatío que seguro será recinto inspirador para transformar sus ideas en tecnologías que contribuyan a una mejor convivencia en nuestras comunidades, que las aleje del miedo que las asecha.

jaime.barrera@milenio.com
twitter: @jbarrera4