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El callado adiós de Juan José Bañuelos

Quien fuera el primer contralor del regreso del PRI al poder en Jalisco no pudo cumplir con su objetivo de castigar la corrupción y terminar con el reino de impunidad que prevalece. Dos lastres que junto con la inseguridad suman en el descrédito a este País.

De Juan José Bañuelos Guardado, quien hace unos días fue relevado en la Contraloría General del Estado por Teresa Brito, escribí aquí tras su ratificación en el Congreso en marzo de 2013, que se trataba de uno de los aciertos en la integración del gabinete del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval. Llegó como uno de los priistas con mejor fama pública por su vivir austero pese a su larga trayectoria política que lo llevó a desempeñarse como alcalde de Zapopan, diputado local y federal, funcionario y dirigente partidista en los tiempos que el PRI no tenía contrapeso alguno.

Con esa autoridad moral regresó a la escena pública. La expectativa que generó fue grande: ser quien lograra desmontar el paraíso de corrupción e impunidad, que se instaló en Jalisco a lo largo de 18 años de panismo, en los que lejos de acabar con esa vieja práctica priista, la perfeccionaron.

Semanas después de asumir la dependencia fiscalizadora, Bañuelos fue contundente al afirmar que recibía una Contraloría "chimuela" que nunca había impuesto sanciones ejemplares y a la que había que ponerle "dientes" para que dejara de ser inservible. "Es un organismo de esos que repentinamente nos damos cuenta de su existencia y nos preguntamos para qué nos han servido, y hasta ahorita yo podría decir que no ha servido para nada", me dijo en MILENIO RADIO por allá en mayo de 2013.

Para octubre de ese mismo año, el contralor calculó en 7 mil 500 millones de pesos las observaciones por gastos no justificados que se habían encontrado en las distintas dependencias, tan sólo en el ejercicio presupuestal del 2012, el último año completo del gobierno panista que encabezó Emilio González Márquez.

Más de un año después, de esas observaciones, la Contraloría documentó irregularidades que se tradujeron en 12 denuncias penales por peculado, inconsistencias administrativas y financieras, que presentó y ratificó el propio Bañuelos Guardado en la Fiscalía General en noviembre de 2014: 3 contra funcionarios de la Comisión Estatal del Agua, por la que se detuvo en octubre pasado a su ex director y primer alcalde panista, César Coll; 2 en contra del Seguro Popular, caso en que se detuvo al ex director Álvaro Córdoba Pérez; 3 contra funcionarios de la ex Inmobiliaria y Promotora de Vivienda de Interés Público del Estado de Jalisco (IPROVIPE), por lo que se detuvo al ex tesorero Roberto Valle, y existe una orden de aprehensión en contra del ex titular, Jorge Sánchez Martínez; 1 contra el Comité Administrador del Programa Estatal de Construcción de Escuelas (CAPACE); 1 contra ex funcionarios de la Contraloría; y otra más por malos manejos en la Secretaría de Cultura. Nada de los Juegos Panamericanos.

Mañana concluyo mi balance del paso de Bañuelos por la Contraloría, y los retos que le esperan a Tere Brito, su sucesora.

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