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El balance de un Policía-Fiscal

"Ya me juzgará la historia", me respondió enfático ayer Luis Carlos Nájera, cuando le pedí hacer para la audiencia de MILENIO RADIO, un autobalance de lo alcanzado al frente de la Fiscalía General que junto con el Gobernador Aristóteles Sandoval, impulsaron como el nuevo modelo para enfrentar el fenómeno delincuencial en Jalisco.

A 24 horas de que le fue aceptada su renuncia al cargo como el primer fiscal en la historia de Jalisco, en el que anhelaba permanecer el periodo completo, percibí su tristeza por ver interrumpida una ascendente carrera que lo mantuvo por casi tres décadas en los puestos más altos de la burocracia policial. Su preocupación por el futuro, al reconocer que se irá de Jalisco por no querer ser un “lastre” para el estado por el alto costo del aparato de seguridad que le garantice seguridad a él y su familia. Y más, cuando me dijo que los “amigos son de mentiras, pero los enemigos para siempre”.

Pese a todo, es claro que Nájera se va convencido de que iba por la ruta correcta, al reconocer que le gustaría que se mantuviera la estructura de la Fiscalía e incluso la Fuerza Única de Jalisco, que parecen tener las horas contadas por los nuevos alcaldes naranjas que llegarán a los municipios más importantes de Jalisco y que dudan en renovar el convenio que da vida a esa corporación policial, por considerar que esa apuesta no ha funcionado.

Nájera replica que ningún resultado se da tan en corto plazo, y responde a quienes le atribuyen el crecimiento del Cártel Jalisco Nueva Generación, que fue su corporación la que más células de esta banda delincuencial detuvo, aún por encima de las fuerzas federales con las que nunca se pudo coordinar,  y a las que incluso reclamó su tardanza en apoyar a Jalisco en los momentos críticos. A ese combate, atribuye las brutales reacciones del narco de los últimos meses y la estela de muerte de funcionarios.

La defensa a ultranza de su política de seguridad descansa sin duda en su profunda vocación policial, que así como le hizo ganar espacios, en esta última fase, le impidió consolidar la nueva figura del Fiscal, puesto de nueva creación que exigía algo más que el ímpetu por las armas y la persecución de la delincuencia organizada.

Así lo demuestran claramente las cifras de la Encuesta Nacional de Victimización, del INEGI, que hacen palidecer las cifras a la baja en delitos como robos, homicidios, secuestros, extorsiones y fraudes, así como el extraordinario crecimiento en el número de detenidos de 2013 a 2014, con los que se despide Nájera, cuando se contrastan con el incremento del número de delitos que no se denunciaron y que les detallamos en nuestra edición de hoy.

¿Pero cuál es su autobalance?, le insisto.

“Me voy satisfecho por el deber cumplido, estoy convenido que di mi mejor esfuerzo y ahora no nos queda nada más que pedirle a Dios que nos cuide y que no permita que esa gente que quiere dañarnos, pues lo logre”. Mis votos porque así sea ex Fiscal.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com