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De arte y terrenos públicos

En las últimas semanas se detonaron dos temas de la vida pública de la ciudad que vale la pena retomar porque tienen que ver con la definición de la relación que queremos entre gobiernos y gobernados. En un polo poco deseable se reproducirían modelos de imposición y opacidad en la toma de decisiones y aplicación de políticas públicas: En el otro, estaría la gobernanza que privilegia para el ejercicio de autoridad la transparencia y rendición de cuentas, y promueve la participación ciudadana.

Uno fue el tema de los planes parciales de desarrollo de Guadalajara, y el otro el programa de arte urbano que arrancó el gobierno tapatío que encabeza Enrique Alfaro.

Dotar a los espacios públicos de la ciudad con distintas expresiones artísticas, en este caso de esculturas de gran formato, sin duda los dignifica. Da identidad a la ciudad y la humaniza. Por otro lado, vender terrenos propiedad de todos para buscar su redensificación, pudiera tener también una justificación razonable. Aunque hay críticos, que consideran que antes de rematar predios patrimonio municipal, con cambios en los planes parciales que sólo beneficien el negocio de desarrolladores inmobiliarios, se podrían buscar otras opciones como estimular a los propietarios de miles de lotes baldíos que hay en la ciudad a vender o construir con el mismo fin de redensificación.

Como sea, estos dos temas son sin duda obligados para buscar el mejor desarrollo de nuestras comunidades, sin embargo han desatado las críticas por la poca transparencia y participación pública con la que se han aplicado. Este sigilo y poco debate despertó por ejemplo inconformidades por la poca claridad en los criterios para la adquisición de obra y cálculos de pago, y en el caso de los cambios en planes parciales, que aún no están aprobados, la preocupación de vecinos de la colonia Providencia y El Deán, por la venta de predios municipales para proyectos habitacionales y comerciales.

El atender estas preocupaciones, y no descalificarlas de entrada, sino escuchar los distintos puntos de vista pueden fortalecer y mejorar estas iniciativas para hacerlas causa de unidad y no de discordia.

En ese sentido, aprovechar que no se concretó la venta de los primeros predios en El Deán la semana pasada, para hacer una revaloración del vocacionamiento de estos terrenos es una buena señal de la autoridad tapatía. Ojalá se revise también el caso Providencia y se transparenten y expliquen los cambios hechos en los usos de suelo de los casi 300 terrenos propiedad municipal que se pretenden vender, para lograr concluir con éxito la actualización de estos instrumentos de planeación urbana, cosa que no sucede desde el 2003.

En Zapopan, donde lograron un esquema gratuito de arte urbano, iniciaron ayer la consulta de sus planes parciales, y del Colegio de Arquitectos vinieron también críticas de opacidad como se hicieron a Guadalajara, ojalá corrijan ahora que el proceso apenas arranca. Es momento de acreditar su vocación por la transparencia y la participación ciudadana, con la que defienden su proceso de ratificación de mandato que se auto organizan este mes.  

jaime.barrera@milenio.com

twitter: @jbarrera4