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No a $8.00 pero que ahora sí suba a $7.00

Desde hace casi 4 décadas el servicio de transporte público es considerado uno de los grandes males de nuestra zona metropolitana.

Por eso en la última década, cada que se les autorizaba aumentar el precio del boleto, la autoridad exigía a los transportistas cumplir acuerdos para mejorar el servicio, que nunca hacían.

Desde el 2009 los camioneros pidieron subir de 6 a 7 pesos la tarifa cosa que no han conseguido. En noviembre de 2011 que volvieron a presionar con paros para lograrlo escribí aquí que 6 pesos por boleto ya era mucho y que no había ninguna justificación para el alza, e incluso ni para subsidiarlos como pasó.

También reprobé aquí el tarifazo que nos propinaron en la pasada administración el miércoles 15 de agosto del 2012, cuando en fast track, aumentaron de 6 a 7 pesos la tarifa del transporte público, que por un amparo interpuesto por la Federación de Estudiantes Universitarios no pudo entrar en vigor.

El litigio lo perdieron los estudiantes casi al inicio de la actual administración priista, y cuando empezarían a cobrar 7 pesos, las autoridades lograron convencer a los transportistas no hacer efectivo el fallo del tribunal y mantener la tarifa en 6 pesos, en tanto no se discutiera una nueva Ley de Movilidad, a la que se había aspirado también por décadas sin lograrlo.

Justo por haber alcanzado por fin esa nueva normatividad es que hoy considero indispensable para intentar la modernización del transporte que la tarifa quede en siete pesos, como ya se había autorizado en agosto de 2011, más no en los 8 que resultan de las fórmulas de la nueva Ley y que hoy propondrá a la comisión de tarifas el director del Instituto de Movilidad, Mario Córdova. Enlisto tres razones:

1.- Hoy la Ley de Movilidad que entra en vigor en 2014 obliga a sacar de circulación a los camiones con más de 10 años de antigüedad, y le dará a las empresas con mejores unidades las rutas con mayores aforos. En el papel, se romperá así, con los acuerdos para mejorar el transporte que siempre fueron letra muerta. Además, si en lo sucesivo quieren indexar la tarifa a la inflación, deberán primero implementar el pago electrónico. Se logra pues así un paso clave para pasar del modelo de hombre-camión, al anhelado ruta-empresa.

2.- Si bien el transporte sigue igual o peor que antes, se calcula que los camioneros dejaron de percibir desde 2009 si se les haya autorizado el alza, 3,600 millones de pesos, que sumados al incremento en los insumos, tan sólo de diesel en más de 50 por ciento, los tiene en una situación que no les permitiría renovar unidades, lo que provocaría una imparable caída en el servicio.

3.-A cambio de ese voto de confianza habrá que exigir a las autoridades cumplir con la meta de renovar en 2014 del 10 al 20 por ciento de los 5 mil 200 camiones que circulan en la ZMG, incluidos trolebuses y nuevas líneas como el Peribús y el PreTren para el Oriente de la ciudad.

Modernizar el transporte requiere dejar banderas políticas y visiones cortoplacistas y electoreras. Ojalá lo logremos.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com