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Vergara juega el partido de su vida

Claro está que el empresario tapatío Jorge Vergara no pasa sus mejores días.

Desde hace tres semanas protagoniza uno de los rompimientos amorosos y de negocios más mediáticos que se haya vivido en México, con su ex mujer, la también empresaria norteña, Angélica Fuentes, que le está disputando con todo las empresas Omnilife, Chivas y Angelíssima.

Esta semana ha tenido que blindar literalmente esas empresas con guardias privados, cadenas y candados, tras la revocación que hicieron jueces a las medidas cautelares que le habían concedido, gracias a las cuales pudo quitar momentáneamente de la dirección del corporativo a su aún esposa.

Las irregularidades que denuncia Vergara, aseguran sus cercanos, han puesto a estas firmas en graves problemas de liquidez que pudieran afectar su funcionamiento.

Vive, pues, momentos muy contrastantes a los de gloria que ha tenido desde que dejó el negocio de venta de carnitas que abrió luego de que se quedó sin trabajo en Grupo Alfa en Monterrey, para fundar la empresa Omnilife y luego proponerse algo que a nadie nunca se le había ocurrido: comprar al equipo de futbol de mayor tradición en México.

El origen de esa idea, que lo ha convertido en uno de los mexicanos más conocidos, yo lo ubico por 1993 luego de una elegante rueda de prensa a la que citó en lo alto del restaurante Jacarandas hoy en remodelación, a la que sólo acudió un medio de comunicación foráneo.

En 2010 que inauguró su estadio Omnilife y vendió al Manchester al Chicharito, recordé así aquel momento:

“Su propósito era difundir el éxito que tenía su negocio multinivel, y que varios de sus vendedores, presentes en la cita, platicarán de sus elevadas ganancias. Desencajado por el desaire, con las mesas vacías, pidió a sus empleados narrar sus alegrías al solitario reportero. Era el Vergara que había dejado de vender carnitas y logrado el éxito económico, pero que quería ser reconocido y poderoso. Tal vez en ese momento pensó que su mejor instrumento serían las Chivas y fue por ellas. Por eso ayer se le veía contento hasta la soberbia. Había vendido uno de sus jóvenes de cantera en 9.5 millones de dólares y se ufanaba en anunciar que el Manchester vendría por primera vez a México a inaugurar ‘la maravilla de estadio de futbol´ que mandó construir”.

Con toda esa fama y poder a cuestas hoy enfrenta un día clave por lo que suceda en la asamblea a la que convocó nuevamente Angélica Fuentes para recuperar la dirección que le quitó su todavía marido.

Los que conocen a Jorge dicen que pese a la gravedad del conflicto, se mantiene tranquilo y optimista. Pero lo cierto es que se juega el futuro de Omnilife y la historia de sus 6 millones de empresarios, al equipo más popular de México y la firma de consméticos, que en su enamoramiento decidió participar a Angélica. Se juega, pues, el partido de su vida..

jaime.barrera@milenio.com

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