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Tarde, pero la oralidad llegó

Más vale tarde que nunca y aunque con prisas e improvisaciones de última hora en el nombramiento de jueces, la aprobación de leyes y hasta la construcción de las salas para los juicios orales, ayer entró en vigor un nuevo sistema de Justicia Penal en Jalisco, meta que se fijó en el país desde el 2008 y a la que muchas entidades de la República llegaron antes que nosotros.

De hecho, su aplicación inicia cuando la adaptación al nuevo modelo está al 69 por ciento de alineación al código nacional.

Como se lo planteamos en nuestra edición de hoy, el arranque del nuevo sistema Penal Acusatorio y Adversarial en los 20 municipios del sexto Distrito Judicial, con oficinas centrales en Zapotlán El Grande, y que se irá aplicando gradualmente en todo el territorio estatal, coincide con la aparición de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción 2014, del INEGI, que ubica a los jueces como los segundos funcionarios más corruptos, sólo abajo de los agentes de tránsito.

En esa especie de estado fallido iremos dejando el viejo sistema penal inquisitivo para buscar en estos nuevos procedimientos erradicar los vicios que se fueron enquistando por la discrecionalidad y la opacidad con la que los jueces y magistrados decidían la inocencia o culpabilidad de los acusados.

Basado en los modelos de justicia alternativa y de mediación, con la oralidad se buscará reducir los graves rezagos y altas cargas de trabajo que tenía cada juez y que provocaban que en promedio los casos se resolvieran en tres años, mientras que con el nuevo sistema se pretenden reducir a seis o siete meses y disminuir drásticamente el envío de procesados por delitos menores a las cárceles, para despresurizarlas y abatir los altos índices de hacinamiento.

Pero sin duda, lo más importante será que con el nuevo sistema de Justicia Adversarial se logren combatir los altos niveles de corrupción que se padecen en el Poder Judicial.

El reinado de esta cultura de la ilegalidad en los procuradores y administradores de justicia y la sobresaturación de trabajo en los juzgados, dejó en Jalisco, por ejemplo, en la impunidad más de 70 mil delitos en el 2013. Condición que es el más poderoso estímulo para que la delincuencia crezca y con ello la entidad pierda competitividad y atractivo para la llegada de inversiones que generen empleo.

Pese a todos los contratiempos, iniciar el camino en esta nueva etapa que tendremos que ir descubriendo y entendiendo, tanto protagonistas como espectadores, nos pone en la ruta de la agenda mundial en la que se considera el acceso a la justicia para todos como una condición indispensable para el logro de mejores condiciones de vida.

Es, pues, una nueva oportunidad para revisar el diseño, funcionamiento y financiamiento del Poder Judicial y la Judicatura en Jalisco que lejos de ir juntos para emprender esta etapa de oralidad, se enfrentaron.

Mientras tanto habrá que acompañar muy de cerca a los cuatro jueces que tendrán que echar a andar las dos primeras salas de juicios orales en la historia de Jalisco. El éxito o el fracaso de ellos, será el de todos.

jaime.barrera@milenio.com

http://twitter.com/jbarrera4