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Sociedad motorizada

Los incipientes pasos que las autoridades empiezan a dar para comenzar a articular un nuevo modelo integral de movilidad, que combine un sistema de transporte público multimodal (camiones, BRT, Tren Ligero, taxis, empresas de redes de transporte, etc.), con infraestructura que promueva el transporte público no motorizado (andadores y zonas peatonales, y ciclovías), y poder así desincentivar paulatinamente el uso del automóvil para lograr una comunidad más sustentable, empiezan también a encontrar resistencias naturales, y otras sospechosamente inducidas, que los gobiernos deberán saber procesar y gestionar sin poner en riesgo este paso definitivo que debemos tomar como ciudad.

Si tomamos en cuenta el tiempo y todo lo que hubo que insistir, desde distintos sectores, para que las autoridades dejaran de hacer sólo obras públicas para crecer la infraestructura para el automóvil, sin apostar a modernizar el transporte e invertir en proyectos de movilidad no motorizada, es entendible que desde el poder se haya desarrollado una sociedad motorizada sin una cultura de usos alternativos de transporte que hoy son elementos indispensables para darles sustentabilidad y competitividad a las ciudades.

Apenas en la distribución del gasto del Fondo Metropolitano de este año se rompió con esta inercia que cada año apostaba casi exclusivamente al automóvil, con la construcción de puentes y supuestas vías rápidas que nunca ayudaron a agilizar el tráfico, porque en el pecado se llevaba la penitencia. Como todo iba orientado para moverse en coche, el parque vehicular creció exponencialmente, sin que hubiera infraestructura que alcanzara para desahogar los casi dos millones de autos que circulan en el Área Metropolitana de Guadalajara, que transitan a muy bajas velocidades y emiten grandes cantidades de gases contaminantes.

Visto desde esa perspectiva, son explicables las protestas y las manifestaciones de vecinos que se oponen desde la instalación de ciclopuertos a las afueras de sus casas, hasta para la construcción de ciclovías como pasa en las colonias aledañas al Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI) como le dimos cuenta en nuestra edición de ayer.

Las autoridades deben atender los planteamientos y desde luego mejorar la socialización y la planeación en la construcción de obras para el transporte motorizado en el que no puede haber marchas atrás, aunque sí algún ajuste en el que los colonos planteen una buena alternativa. Desde luego habrá que ubicar y condenar cualquier intento mezquino de sacar raja política de un tema clave para el futuro de la ciudad y de la salud y calidad de vida de los que en ella vivimos.

En ese sentido, la propuesta que lanza el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPCJ) de hacer una consulta si se lo piden autoridades y el Congreso, aunque riesgosa, podría ser un elemento que ayude a crear conciencia de la necesidad de evolucionar hacia nuevas alternativas de transporte, más que a un referéndum para optar por algo que más que una decisión tomada, es una necesidad.

jaime.barrera@milenio.com

twitter: @jbarrera4