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Sesión clave hoy en la LX Legislatura

A la autodenominada “Legislatura del Cambio” se le agota el tiempo.

Les quedan siete meses, muchos de los diputados y diputadas que iniciaron se van ya a hacer campaña política por alcanzar otros puestos, pero están lejos de romper con las inercias que dejaron sus antecesores, para colocarse como los que acabaron con la historia de impunidad y corrupción en el Congreso, como se propusieron en aquella mañana de retórica del jueves 1 de noviembre de 2012.

Hay sin embargo días suficientes, si actúan con independencia, voluntad y creatividad política, para  que logren aportar algo de la gran cuota que les corresponde en la tarea de reconstruir la confianza y cerrar con menos déficits esta etapa en la que se propusieron recuperar el prestigio del Poder Legislativo, echado por la borda en las dos pasadas Legislaturas.

Por eso la sesión ordinaria de hoy en el Congreso es clave. En ella veremos, por los compromisos que asuman sus integrantes, qué ritmo y rumbo le darán al cierre de la LX Legislatura para recuperar terreno en el tema de la credibilidad. Lanzo tres temas como indicadores para esta medición:

1) Será muy interesante ver si la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, la diputada panista Gabriela Andalón, saca de la congeladora de la Comisión de Puntos Constitucionales la iniciativa ciudadana de reformas a la Ley de Fiscalización para llevarla a su discusión al pleno. Sus promotores exigieron eso al pasado presidente Trinidad Padilla López, por considerar que así lo obliga la Ley Orgánica del Congreso cuando las iniciativas tardan más de dos meses en las comisiones. Padilla López dijo que lo haría hace un mes, pero nada pasó.

2) Si se pronuncian o no en torno a los escándalos salariales detectados en el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado y en la Auditoría Superior del Estado, brazo fiscalizador del Congreso y cuyo titular, Alonso Godoy Pelayo, se ha autoadjudicado aumentos de sueldo que lo tienen como el auditor más caro de México pese que la institución que dirige es de las peores evaluadas. ¿Ahora sí se atreverán a hacerle un exhorto para que reconsidere? ¿Legislarán para poner topes salariales que acaben con la voracidad y la discrecionalidad impune como lo están exigiendo cúpulas empresariales y organizaciones sociales?

3) Si definen o no, de una buena vez, cómo blindarán los ahorros logrados que ascienden actualmente a los 150 millones, y que de acuerdo a los cálculos sumarán al término de la Legislatura 230 millones de pesos. Una buena señal sería destinarlos al finiquito de muchos que están aún en la nómina legislativa sin justificación. La peor, querérselos repartir como bono de despedida.

Habrá, pues, que estar atentos a los derroteros que asuman hoy los diputados y diputadas para sellar su paso por el Congreso. Quedamos atentos para tomar nota.

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jaime.barrera@milenio.com