Radar

Lo que Segob y la PGR deben aclarar

La muy vapuleada credibilidad en los exámenes de control y confianza que se empezaron a aplicar en el anterior sexenio de Felipe Calderón en la búsqueda de depurar las corporaciones policiales, y que adoptó sin cambios el gobierno peñista, podría acabarse de desplomar si no se aclaran rápido y plenamente los dobles y contradictorios resultados de las pruebas aplicadas al comisario de la Policía de Guadalajara, Salvador Caro: las primeras en segunda vuelta que reprobó el 12 y 13 de octubre en el Centro Nacional de Certificación y Acreditación de la Secretaría de Gobernación, que no en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) como erróneamente sostienen en el Ayuntamiento de Guadalajara. Y los que hizo después en el Centro de Evaluación y Control de Confianza de la Procuraduría General de la República (PGR), donde sí aprobó. Ambos centros facultados, junto con el centro de Instituto Nacional de Migración, para hacer estos exámenes de acuerdo al artículo 106 de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Aunque ayer en las oficinas centrales de la Segob y la PGR guardaron silencio sobre este escándalo, es claro que en ambas dependencias tienen mucho que explicar. Hoy volveremos a ellas.

Por el lado de la Segob, tendrán que aclarar cuántos de los 5 exámenes (médico toxicológico, entorno socioeconómico, prueba de voz, polígrafo, y examen psicológico –compuesto por reactivos de interpretación como la Figura del árbol, La familia y el Test de Machover, y el examen MMP1 que contiene 566 preguntas con opciones de falso y verdadero) que conforman la evaluación le fueron aplicados, ya que si reprueba uno de ellos, consideran ocioso seguir con la realización de todos. Tendrán que decir por qué no contestaron a las dudas que por escrito planteó el Alcalde Enrique Alfaro por los motivos de la reprobación según denunció Enrique Ibarra, y qué responde a la acusación de los naranjas de que los exámenes se manipulan con fines políticos por funcionarios del Cisen que son parte de un complot contra el alfarismo.

Por el lado de la PGR, tendrán que explicar si sabían que se trataba de un segundo examen y de la reprobación previa en segunda vuelta en la Segob, también aclarar por qué si en la PGR examinan sólo a personal de las fiscalías estatales y a sus propios funcionarios, por qué aceptaron hacerlo a un jefe policial municipal, al que corresponde ir al centro de la Comisión Nacional de Seguridad de la Segob, y por qué más bien no sugirieron que el alcalde apelara los primeros resultados y no hacer un segundo, y evitar así poner en jaque el ya muy cuestionado sistema nacional de certificación policial. Si hubo un trato preferencial para atender con premura a Caro y violar la prelación de exámenes ya programados. Y en todo caso quién lo autorizó y si el de ellos invalida los exámenes de Gobernación.

Muchas preguntas sin respuesta que urgen contestar para no echar por la borda lo poco que se ha logrado con el actual modelo de certificación policial en el País, y para definir el futuro del Comisario tapatío y la seguridad de Guadalajara.

jaime.barrera@milenio.com

twitter: @jbarrera4