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Robles defendió una suya ¿quién le sigue?

Una asignatura pendiente en el país en esta etapa de consolidación democrática es añadir a la alternancia política en los distintos cargos de elección popular tanto a nivel federal, estatal y local, el seguimiento y continuidad de las políticas y acciones de gobierno que funcionen.

Mucho se ha dilapidado tiempo valioso y dinero de los escasos presupuestos públicos que tenemos porque los dirigentes de la clase política y gubernamental apuestan por reinventar casi todo cada cambio de Administración (para que todo funcione igual o peor), incluso en el relevo entre políticos del mismo partido, sin hacer evaluaciones mínimas de lo que reciben o por hacer cambios en los puestos y organigramas teniendo lógicas clientelares y partidistas como principal criterio.

Tal vez en sí mismos los resultados electorales, que en parte son una evaluación a la eficacia del más reciente ejercicio de gobierno, den a las nuevas autoridades que llegan, sobre todo si son de otro partido político, una justificación de sobra para el borrón y cuenta nueva, sin embargo el poco avance que hemos tenido en los resultados de la administración de lo público durante las últimas décadas, que por lo general se hacen cambios desde cero en cada relevo, deberían al menos hacernos reflexionar sobre la conveniencia de explorar otros caminos.

Eso sin duda traería beneficios a todos. Por un lado, se daría continuidad a los funcionarios o a las políticas que acrediten resultados en beneficio de los ciudadanos, y por otro lado los nuevos gobernantes se aligerarían la carga al concentrarse en resolver lo que no funciona. Seguro eso repercutiría también en importantes ahorros y la mejora en los resultados de los servidores públicos y la calidad de vida de los ciudadanos.

La contribución de los alcaldes salientes para evolucionar en este sentido es fundamental, al atreverse a hacer una autoevaluación de las políticas y programas que impulsaron y defender, e incluso exigir públicamente que se continúe lo que demuestren que ha dado resultado, que sirva como punto de partida para que desde la sociedad y organismos intermedios se valide o no esa consideración y se dé seguimiento a lo que en verdad valga la pena.

Por ello considero valiosa y que abona en este proceso de mejora colectiva de la administración pública la postura asumida ayer por el alcalde priista saliente de Zapopan, Héctor Robles, de defender con números su programa Reto Zapopan que fomenta el emprendurismo  de jóvenes recién egresados de universidades, y pedir públicamente a su sucesor, Pablo Lemus, del Partido Movimiento Ciudadano, continuarlo.   

¿Qué otro alcalde de la Zona Metropolitana de Guadalajara o del interior del Estado saldrá también a defender uno o más de sus programas por sus buenos resultados?

Sería un buen paso para evolucionar en democracia y civilidad política, para transitar de la alternancia que todo destruye a la que sigue y mejora lo que funciona.

 

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com