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Rescatar el POTmet

Pese a las primeras inconsistencias encontradas en el Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano (POTmet), que se presentó con toda solemnidad en el Teatro Degollado el lunes de la semana pasada, ponderé positivamente en este mismo espacio, este acuerdo logrado entre los nueve alcaldes del Área Metropolitana de Guadalajara y el gobierno del Estado.

Comenté el martes pasado que este documento, que reemplaza luego de 34 años al caduco e ignorado Plan de Ordenamiento de la Zona Conurbada de Guadalajara, abría la posibilidad de revertir los desastres urbanos que han dejado décadas de crecimiento urbano desordenado e inequitativo en Guadalajara y el resto de las ocho ciudades que integran formalmente la metrópoli (Zapopan, Tlajomulco, Tlaquepaque, Tonalá, El Salto, Ixtlahuacán, Juanacatlán y Zapotlanjeo).

Una semana después, y luego de la revisión crítica del POTmet que ha hecho mi compañero Agustín del Castillo, es claro que se deben hacer importantes correcciones a este documento antes de que en la Secretaría General de Gobierno decidan publicarlo en el Periódico Oficial de Jalisco.

De no hacerlo, el POTmet entrará en vigor con inconsistencias varias que lo harían vulnerable y sin la solidez necesaria para privilegiar un crecimiento en las zonas de la ciudad más consolidadas, en las que se busca la redensificación. Pero lo más grave, es que en los términos en los que está, se mantiene el riesgo de seguir con la expansión de la ciudad en zonas no aptas y muy alejadas de los centros urbanos. Con ello la amenaza de que se vuelvan a combinar los intereses de constructores voraces y autoridades corruptas y se desarrollen núcleos de vivienda sin criterios de sustentabilidad, como los que ahora lucen abandonados.

El POTmet requiere definir las zonas con o sin problemas de agua e incluir las más de 20 observaciones que le hizo la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), para alinear las áreas protegidas y reservas metropolitanas ya definidas. Lo que también se tendrá que clarificar es si deben mantener o no las zonas que a petición de los alcaldes, como el de Zapopan, Pablo Lemus, y el de Zapotlanejo, Héctor Álvarez, se colaron al POTmet como áreas susceptibles de urbanizar pese a que en ese mismo documento se señala que las “centralidades” Colotlán y La Azucena; y Matatlán y La Purísima no cumplen las condiciones mínimas para hacer viviendas. Se requiere incluso modificar la Ley de Coordinación Metropolitana para que cuatro de los nueve municipios que integran la Junta de Coordinación Metropolitana dejen de estar en condiciones de ilegalidad por no cumplir los requisitos de población mínima que esa norma les exige.

Estas y otras inconsistencias jurídicas y de lineamientos en materia ambiental se dieron sin duda por las prisas por concluir y presentar el POTmet. Por ello, y por la trascendencia e importancia para el futuro de la metrópoli, más nos vale sacarlo de los tiempos y las lógicas político-electorales y dedicar lo que sea necesario para hacer las correcciones para que el POTmet nazca con la fortaleza y legitimidad institucional que se necesita, y para cerrar el paso a cualquier intento de simulación.

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jaime.barrera@milenio.com