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Su resto por el Rebaño privatizado en TV

De Jorge Vergara se podrá decir de todo, pero nadie puede negar que se trata de un empresario exitoso, audaz y atrevido, que se ha propuesto y logrado cosas que a nadie se le habían ocurrido antes.

La última es esta decisión temeraria, que lo convirtió desde el miércoles en el villano favorito en las redes sociales, de cobrar por ver a las Chivas por internet casi cinco veces más caro que la plataforma de Netflix.

La osadía de convertirse en el primero en México en romper con las televisoras privadas de señal abierta para transmitir por internet con un muy elevado esquema de cuotas a sus seguidores, va en el mismo sentido que lo llevó a soñar y proponerse comprar al equipo más popular de México, considerado por sus millones de fanáticos una tradición y hasta una religión. Los primeros por considerar al equipo como un símbolo nacional por tener en sus filas solo futbolistas mexicanos. Y los segundos porque ven a los jugadores rojiblancos de las Chivas como un Rebaño Sagrado.

Siempre he sostenido que esa idea se le vino a la cabeza a Vergara por allá en 1993 cuando sintió que al poder económico que le daba su triunfal empresa multinivel Omnilife, le faltaba el poder que se desprendía de la fama y de las relaciones. Por eso no solo incursionó en el futbol con la compra de Chivas a los socios de una alicaída Asociación Civil a principios de siglo, sino que luego compró al Saprissa de Costa Rica y más tarde incursionó en el mundo del cine como productor de destacados directores como Guillermo del Toro o de actores como Gael García Bernal y Diego Luna.

En esa misma lógica de intrepidez fue también su decisión de construir un nuevo estadio para Chivas para que ya no jugara más en el viejo Estadio Jalisco. Ese deseo lo convirtió en realidad en julio de 2010 cuando se lo inauguró el entonces Presidente Felipe Calderón, y se regodeó cuando un año después se inauguraron y se clausuraron ahí los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011.

Al hilo de estas determinaciones, no debe extrañar esta nueva y aventurada apuesta de ChivasTV.

Lo que sí está claro es que se trata tal vez de la más arriesgada y en la que podría jugarse su resto para consolidarse o retirarse del mundo del futbol, que se ve que tanto disfruta.

Si ChivasTV no logra recaudar lo que las televisoras le garantizaban sin duda se complicarán las finanzas del equipo y su mantenimiento. El malestar reflejado en estos dos días en las redes por aficionados y no aficionados al futbol es una clara señal del albur que decidió jugar. Hacer objeto de lujo a un equipo arraigado y conectado con muchos de los millones de mexicanos más pobres de este país sin acceso ni conocimiento del internet y que no cuentan siquiera con los 50 pesos que les cobrarán para ver diferido al equipo de sus amores. Si pega, Vergara se quedará el resto de su vida con el equipo tradición, si no, tal vez tenga que regresarlo a la colectividad de un nuevo club social y terminar su paso por el futbol que le dio la parte del poder que Omnilife y sus millones de dólares nunca le concedió.

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jaime.barrera@milenio.com