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Premiar lo que la mala política castiga

Poco ayudará al PRI y al PAN lo que ocurrió ayer en el Congreso, en el que siguen apareciendo síntomas de su prematura descomposición.

Por un lado, lo sucedido en la fracción priista, donde se decidió relevar a Miguel Castro Reynoso, de la coordinación, de la Comisión de Administración y del Comité de Adquisiciones.

El cambio ocurre a unos días de la peor crisis de credibilidad del Congreso, del festín de la impunidad del 24 de octubre y del bochornoso caso del aferramiento de los diputados a su canonjía de 93 mil pesos mensuales, que dicen se gastan en sus casas de enlace, pero que ya todos sabemos que lo hacen en compras que nada tienen que ver con sus labores legislativas.

Y al que cambian, es el único diputado del PRI que votó por la desaparición de ese sobresueldo que repudian los contribuyentes y que renunció a ese dinero desde el principio por considerar que no había reglas claras para su manejo, y por considerar que las casas de enlace son innecesarias.

La señal que manda el PRI es incluso incongruente con la postura del dirigente estatal, Hugo Conteras, quien pidió también a sus diputados renunciar a esa partida.

Los diputados priistas no sólo ignoraron a su dirigente, sino que lo obligaron a cambiar a su coordinador, por ser un diputado incómodo para mantener sus privilegios y una amenaza para la trama corrupta en la que opera el Congreso.

Castro los incomodó desde el principio, y por eso muchos pedían su salida desde el principio argumentando que le faltaba tino en la operación política. Lo he dicho aquí y hoy lo reitero, a Castro, sus amigos más cercanos e influyentes le aconsejaban dejar “el infierno del Congreso que no tiene remedio”, ya que en su afán de cambio saldría muy desgastado y complicaría su futuro político. Pese a ello Castro decidió dejar pasar la invitación del gobernador de ir a la ex Secretaría de Desarrollo Social y se quedó en el Congreso, donde hoy su partido lo relega.

Su salida, junto con la del panista Guillermo Martínez Mora, de la Comisión de Administración, de la que era un vigilante constante en todos los casos excepto en el de las casas de enlace, es una mala noticia. Salen dos diputados que denunciaron y pararon adquisiciones a sobreprecio en la actual Legislatura e insistían en la transparencia en la nómina y en el gasto del Congreso.

Por eso su salida nos demuestra nuevamente que la clase política y gubernamental en Jalisco está lejos de querer recomponer el camino y que más bien está dispuesta a eliminar de su camino todo lo que no embone en el engranaje de la componenda y la impunidad.

Por eso es momento que desde la sociedad civil se premie todo lo que la mala política castiga. Lo sucedido ayer es un ejemplo claro de ello.  

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com