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Policías en fuga

El nuevo desafío de la delincuencia a las autoridades, que ahora cobró la vida de tres policías de Tlaquepaque, deja claro que entre las nuevas autoridades municipales, el gobierno estatal y las corporaciones federales siguen sin encontrar un modelo claro de coordinación que fortalezca a las policías de los municipios y las haga menos vulnerables al poder corruptor y de fuego de las mafias.

El luto ocasionado a las familias de estos tres elementos vuelve a poner en relieve también la necesidad de revisar hasta qué grado el sistema elegido para la aplicación de exámenes de control y confianza ha logrado la pretendida depuración policial.

El asesinato de estos tres uniformados a plena luz del día obliga además a exigir una depuración, pero también de jueces y magistrados del Poder Judicial, que siguen dejando en libertad delincuentes que luego atentan contra las instituciones del estado, como son las policías, y alteran la convivencia pacífica de la comunidad.

Una combinación de estos factores fue lo que originó este último sobresalto vivido en Tlaquepaque el miércoles pasado y las repercusiones que ha provocado, entre las que destaca la renuncia "por motivos personales" ayer del uno y dos de la policía tlaquepaquense, Martín Maldonado y Gregorio Martínez.

Según las primeras líneas de investigación, la agresión a los policías se habría originado por la detención, a principios de mes, de un grupo de extorsionadores que operaba en Tlaquepaque, bajo la tutela de una célula delincuencial que domina en el municipio. Informes policiales consignan que líderes de este grupo fueron liberados de prisión en un Juzgado de Cocula, pese a estar acusados de homicidio y secuestro.

Las indagatorias buscarán clarificar si hubo o no contacto entre el grupo delincuencial y algún mando policial de Tlaquepaque en el que se haya registrado alguna eventual amenaza por las detenciones, que haya sido la causa del asesinato de Francisco Javier Alejo, supervisor de la Comisaría de Tlaquepaque, y los oficiales Daniel Rocha y Jesús Hernández.

Alejo y los dos mandos policiales que ayer renunciaron formaron parte de la policía de Zapopan en tiempos del Alcalde Macedonio Tamez, hoy diputado federal del Partido Movimiento Ciudadano, que postuló también a la alcaldesa María Elena Limón. Ayer se supo también que el supervisor caído el miércoles, fue dado de baja de la policía zapopana por no acreditar los exámenes de control y confianza en 2013, por lo que ya se investiga también si su nombramiento como 03 de la comisaría de Tlaquepaque no fue ilegal.

Para esa aclaración y para otras que resulten de las líneas de investigación por este lamentable caso serán llamados a declarar en breve los jefes policiales de la Villa Alfarera que renunciaron, y que desde ayer quedó a cargo de Camilo González, quien era el número dos de la policía tapatía.

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