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Pese a caso "#LadyRegidora" la impunidad sigue

En la víspera de la caída de Elisa Ayón como regidora del ayuntamiento de Guadalajara, en noviembre pasado, comenté aquí que la mala política era la que tendría que sacrificar a uno de sus más acabados cuadros.

Era cuando sólo se conocía aquel florido discurso en el que la hoy regidora con licencia obligada, revelaba todo el modus operandi de la trama corrupta en la dirección de panteones de Guadalajara, y que los priistas habían calculado que con quitarle la regiduría se acabaría la historia.

Vino después toda una serie de errores de Elisa como intentar recuperar su silla y sus quincenas en el Ayuntamiento primero apareciendo con su señorita Laura, que afirmaba ser la voz que invocó al “patrón”, para autoredimirse y luego rompiendo vidrios para entrar a la fuerza a su oficina.

El desafiar los acuerdos no escritos de su partido, atentaron de forma automática contra todo el sistema de componendas que domina en nuestra clase política, por lo que se disparó la maquinaria de autodefensa que la tiene a punto de inhabilitar diez años como funcionaria pública.

En otras palabras, la mala política a la que tanto sirvió la expulsa del paraíso, para preservar la trama corrupta y el ecosistema de canonjías e impunidades, que sus maldiciones, amagos y desafíos desnudaron peligrosamente.

Lo lamentable es que la Comisión de Responsabilidades del Congreso del estado sólo funcione cuando se trata de castigar a alguien que atentó contra las canonjías de la clase política, pero nunca cuando se trata de investigar a malos funcionarios alineados y protegidos por los mandos partidistas, gubernamentales o fácticos.

Para castigar la herejía de Elisa, los diputados actuaron con una inédita eficacia y agilidad. Documentaron cómo la ex diputada le cobraba cuota a los burócratas a los que les conseguía plaza, le encontró inconsistencias en su declaración patrimonial y revisó a fondo sus argumentos de defensa para adicionar elementos y consolidar el dictamen de su inhabilitación, que puede ser la antesala de un desafuero y un proceso penal que la lleve a la cárcel.

¿Por qué no se ha actuado con esa contundencia en los otros muchos expedientes de corrupción sobradamente documentados y en los que esa misma comisión ha concluido que no hay elementos para proceder?

Qué bueno que el caso #LadyRegidora no sea un caso más que queda sin sanción. Pero nos debe quedar claro a todos que esta excepción no significa un avance o un cambio de nuestra clase política para combatir la impunidad y la corrupción, sino un ajuste de cuentas y revancha política.

Eso lo lograremos hasta que existan órganos fiscalizadores confiables y de lado de la ciudadanía, y no como los que tenemos hoy que son los más celosos guardianes de la mala política que sólo actúa contra los que la amenazan como la #LadyRegidora.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com