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Panamericanos casi "lavados"

Apenas la semana pasada una extraña notificación del Tribunal Administrativo del Estado (TAE) pospuso indefinidamente la discusión de la cuenta pública 2012 del Consejo Estatal para el Deporte (Code), con cargos por más de 36 millones de pesos de gastos injustificados principalmente en los Juegos Panamericanos. Ayer, revueltas entre 370 expedientes distintos y con claros desaseos legislativos, salieron otras tres cuentas públicas relacionadas con este caso, ¡rechinando de limpias!

Se trata de las cuentas públicas del Comité para la Organización de los Juegos Panamericanos (Copag) y del Fideicomiso para el Desarrollo de Infraestructura y Equipamiento deportivos para los Juegos Panamericanos, y otra del propio Code pero del ejercicio 2011, que la Comisión legislativa de Vigilancia aprobó remitir sin cargos y que ojalá en el pleno, el resto de los diputados las detengan.

No hacerlo pondría a la LX Legislatura y sus integrantes como aval una vez más de un modelo de fiscalización, que por fallido, prometieron cambiar sin cumplirlo. Pasarían pues a la historia como los “lavadores” de las cuentas públicas de los Juegos Panamericanos que despertaron muchas dudas y sospechas de corrupción, sobre todo las del 2011, que soportan la mayoría de los gastos.

Caso delicado de muy probable impunidad, a juzgar por la forma en que se financió con recursos públicos la Villa Panamericana y cuyas complicaciones las tienen convertidas en un núcleo de edificios abandonados;  como por el crédito quirografario contratado de última hora y en secreto para tapar el boquete financiero que dejó este compromiso continental. 

De la revisión de las cuentas 2011 se esperaba una revisión mucho más minuciosa por lo encontrado en los gastos anteriores en la construcción de los estadios y otras compras y gastos administrativos para la organización de los juegos. Por ejemplo, en su momento, la Auditoría Superior de la Federación detectó en las cuentas del 2010, y sólo del recurso federal, que de los casi 427 millones de pesos invertidos en infraestructura deportiva, poco más de 109 millones fueron ejercidos con anomalías, es decir el 25 por ciento. Encontraron de todo, pagos a sobreprecio, renta de maquinaria fantasma, violación de topes de gasto y al menos nueve estadios mal construidos, pero que se pagaron como si hubieran sido edificados a la perfección y a tiempo.

¿A poco de verdad el ejercicio del presupuesto estatal y municipal fue radicalmente distinto y pulcro, que la Auditoría Superior del Estado que encabeza Alonso Godoy Pelayo, envió estas tres cuentas con ningún cargo? ¿En serio nadie se enriqueció ilegalmente con los Panamericanos?

Por todos los cabos sueltos y las prisas con las que quieren aprobar y dar carpetazo a estos expedientes de los JP es difícil creer que no.

Por eso esas cuentas se deben parar y que el pleno de diputados garantice una nueva y verdadera revisión del gasto panamericano. Es lo menos que pueden hacer para cerrar con un poco de decoro una Legislatura que no cumplió su promesa de cambiar la historia de corrupción e impunidad que protege el esquema caduco de fiscalización que no tocaron.

jaime.barrera@milenio.com

http://twitter.com/jbarrera4