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Pacto vs corrupción, ¿nueva simulación?

Con casi dos años de retraso, pero por fin se abrió ayer en Jalisco el debate nacional de la demanda número uno de esta generación de mexicanos: crear instituciones para combatir con mayor eficacia y rigor la corrupción y la impunidad que la reproduce. El tema es prioridad en todo el País desde el 2014 que inició la discusión del paquete de siete leyes que integran el sistema nacional anticorrupción.

En nuestra entidad este asunto debió haberse debatido desde mucho antes por los escándalos de corrupción que estallaron a inicios de esta década que se supo de los millonarios desvíos en el Congreso del Estado, en particular en la Legislatura LVIII y la forma en que se cooptó al desde entonces titular de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ), Alonso Godoy Pelayo (cuya inexplicable firma en el Pacto contra la Corrupción le resta seriedad a este compromiso suscrito ayer por el Gobernador Aristóteles Sandoval, los coordinadores parlamentarios, líderes de partidos políticos, empresarios, académicos y otros representantes de la sociedad civil).

Aquella trama corrupta atrapó a los propios liderazgos políticos que la alentaron hasta hacer intocable al auditor, quien les garantiza una fiscalización a modo a sus incondicionales y aterroriza a todos aquellos que lo cuestionan con rigurosas revisiones a sus cuentas públicas con infracciones y cargos garantizados.

Este uso faccioso de la ASEJ provocó que por años se pospusiera en Jalisco un debate amplio sobre la corrupción y la impunidad, y que los diputados ignorarán iniciativas ciudadanas para reformar la Ley de Fiscalización, como la que presentó en 2014 el Congreso Ciudadano, y el año pasado el Consejo Económico y Social de Jalisco (Cesjal).

Por eso es alentador, que la LXI Legislatura convocara ayer al primero de varios foros que llamó Diálogos contra la Corrupción, y en cuyo marco se firmo el Pacto contra la corrupción ya referido líneas arriba.

Ahora, a lo que estamos obligados como ciudadanos es a exigir que estos buenos deseos no queden en planes, o como siempre, sólo en los discursos.

Porque es claro que Jalisco padece desde hace ya casi una década una degradación de las instituciones encargadas de la fiscalización de los recursos públicos como la contraloría estatal o las contralorías municipales, pero sobre todo la ASEJ que lejos de combatir, solapa y medra de la corrupción.

Para que no quede todo en una nueva simulación, el Pacto contra la Corrupción debe ser el instrumento para recuperar esas y otras instituciones. Debe ser el inicio de la construcción de un nuevo modelo de vigilancia del gasto público en beneficio de nuestras comunidades.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com