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El PRI se quiere hundir en las casas de enlace

Lo que pudo ser una contundente prueba de la voluntad de la fracción priista de limpiar y acabar con los excesos en el Congreso del Estado, se puede convertir hoy en un lastre para futuras causas partidistas.

Es nuevamente el asunto de la cuestionada partida conocida popularmente como de casas de enlace, la que vuelve a enredar a los legisladores tricolores. 

Lejos de renunciar a ese sobresueldo de 93 mil pesos mensuales que recibe cada diputado, hoy el diputado Héctor Pizano, presidente también de la mesa directiva del Poder Legislativo, presentará una iniciativa para abrogar el reglamento que los obliga a rendir cuentas mensuales del ejercicio de este gasto y establece las sanciones para quien no cumpla con la comprobación de los gastos.

Al inicio de la LX Legislatura, los coordinadores parlamentarios de todas las fracciones partidistas coincidieron en que la urgencia era recuperar la credibilidad en el Congreso, al que recibían sumido en el desprestigio por los excesos, corruptelas e impunidades de las tres últimas Legislaturas.

En ese contexto se propusieron desaparecer esta partida, pero ante la resistencia de la mayoría de los diputados de renunciar a esos 93 mil pesos, decidieron fijar reglas para transparentar su gasto y dejar claro que lo dedicaban para apoyar sus labores legislativas. Así, el 20 de marzo del 2013 se publicó en el Periódico Oficial El Estado de Jalisco, el decreto 24396/LX/13 que reformó el artículo 27 y 28 bis de la Ley Orgánica del Poder Legislativo, mismos que hoy Pizano propondrá regresar a como estaban, argumentando “las iniciativas de referencia adolecen de adecuada técnica legislativa”.

Gracias a ese reglamento que se quiere anular nos pudimos enterar en octubre pasado, luego de una investigación periodística de mi compañera Sonia Serrano, que ninguno de los 37 de los 39 integrantes de la LX Legislatura que recibieron esa partida cumplieron con la comprobación de gastos. Y los pocos que lo hicieron presentaron facturas de artículos que nada tenían que ver con la actividad legislativa. Fue cuando a los integrantes de la LX Legislatura se les acuñó el término de #diputampones. Tras el escándalo, del que sólo se salvó Celia Fausto Lizaola, del PRD, y el entonces coordinador de los diputados priistas, Miguel Castro Reynoso, quienes desde un principio renunciaron a ese cuestionado ingreso, se votó nuevamente la desaparición de la partida, y nuevamente ganaron los que se aferraron a ese sobresueldo. Los priistas incluso ignoraron a su coordinador y a su dirigente partidista Hugo Contreras, quien les pidió renunciar a esos recursos por la irritación social que causó el episodio.

A tres días de que la alfarista fracción del Partido Movimiento Ciudadano renunció a esa partida y ganó una importante bandera política, el PRI quiere quedarse con la partida y gastarla sin rendir cuentas.

Flaco favor para la causa tricolor golpeada sin piedad por la crisis provocada por la #LadyRegidora. Mucho le ayudaría a su partido y a la transparencia, si Pizano reconsidera y se guarda su iniciativa.

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jaime.barrera@milenio.com