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POTmet

En la noticia principal de nuestra edición de ayer, mi compañero reportero Víctor Hugo Ornelas resaltaba la persistencia de las desigualdades en el trato de la autoridad municipal tapatía al privilegiado poniente y al muy olvidado oriente, que por el abandono en que se encuentran muchas de sus colonias, hace más que vigente que nunca la discriminatoria división de la Guadalajara existente “de la Calzada para allá”.

El tema coincidió con la presentación del Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano (POTmet), que luego de 34 años sustituye al Plan de Ordenamiento de la Zona Conurbada de Guadalajara, y con el que se pretende combatir todo este desarrollo inequitativo que se dio en Guadalajara y el resto de las siete ciudades que integran formalmente la metrópoli (Zapopan, Tlajomulco, Tlaquepaque, Tonalá, El Salto, Ixtlahuacán y Juanacatlán).

Sin ser un plan perfecto, y pese a omisiones importantes como la de no definir las zonas con o sin problemas de agua, o no haber alineado las áreas protegidas y reservas metropolitanas con los ordenamientos vigentes en la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), el POTmet abre sin duda la posibilidad de corregir los grandes desastres urbanos que por años dejó el crecimiento desordenado del Área Metropolitana de Guadalajara. Da también la oportunidad de impulsar un crecimiento hacia dentro y hacia arriba de las zonas de la ciudad más consolidadas, que permita su redensificación e inhiba su expansión y las dificultades para la dotación de servicios públicos que ello implica. Con este plan se aspira además a que el crecimiento de la mancha urbana se dé con mucho mayor control, para que no se vuelvan a repetir historias tristes de muchos ciudadanos que se vieron defraudados por constructores voraces y autoridades corruptas de todos los niveles, pero en especial por las municipales, que autorizaron la construcción de miles de casas tipo “huevo”, de mala calidad, y situadas en terrenos lejanos, sin agua, áreas verdes, transporte, vías de comunicación, escuelas ni seguridad.

El POTmet es el primer gran instrumento de ordenamiento urbano que nace del trabajo del Instituto Metropolitano de Planeación, una institución técnica de reciente creación, que pese a no haber librado los manoseos políticos de la primera transición política en los ayuntamientos el año pasado que le tocó vivir, sacó este documento que inició y articuló el primer director del Imeplan, Alberto Orozco Ochoa, y que concluyó Ricardo Gutiérrez Padilla, quien llegó a esa posición a petición de las nuevas administraciones naranjas en octubre de 2015, con el aval del gobierno estatal que presionó a Orozco Ochoa para presentar su renuncia involuntaria.

Aunque ese acuerdo violentó la consolidación institucional del Imeplan, parece que contribuyó a los acuerdos entre el gobierno estatal y los emergentes gobiernos municipales del partido Movimiento Ciudadano, que ayer en voz del Gobernador Aristóteles Sandoval, y el presidente de la Junta Metropolitana, Enrique Alfaro, celebraron con la concreción del POTmet en una solemne sesión en el Teatro Degollado. Este evento será histórico si efectivamente se convierten en la gene-ración política que homologó y transparentó los criterios y trámites para el otorgamiento de licencias de construcción que acabe con cotos como los del Tribunal Administrativo que tanto contribuyeron al caos urbano que hoy padecemos.

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jaime.barrera@milenio.com